Obama imita a Chávez y sorprende con discurso “revolucionario” en arranque de campaña

DANIEL TRUJILLO

Dicen los analistas políticos que cuando un presidente está en campaña y siente que está amenazado su puesto por los pocos logros que tiene para mostrar a su país, recurre a los discursos excesivamente poéticos, cargados de efluvios emocionales que buscan literalmente enamorar a los decepcionados, vale decir, símil de aquellas cartas de amor, donde el hombre  pide perdón a la mujer amada por los errores cometidos, con la promesa de no volverlos a repetir y mejorar en lo futuro. Pero una vez que logran el objetivo, tanto el discurso, como las cartas pasionales, se olvidan, se engavetan y la poesía frenética se olvida para ser reemplazada por una prosa tosca y monótona. Y al parecer, eso fue lo que el día martes, hizo el presidente norteamericano Barack Obama ante el congreso de los Estados Unidos, al ofrecer en una hora una serie de promesas a sus paisanos, en tema álgidos, como desigualdad social, salud, educación, reimpulso de la economía, incremento de impuestos, energía, política migratoria y crecimiento de una fuerte y poderosa clase media para reducir el porcentaje de millonarios que acumulan los grandes capitales del país. En síntesis, un discurso cargado de un alto contenido social y reivindicativo, que movió los cimientos de una nación, donde el valor supremo es el dinero y ser rico y famoso el status quo predominante. Por ello, ayer muchos analistas políticos encontraron coincidencias sustanciales entre el discurso de arranque de campaña de reelección de Obama y el discurso de Chávez, donde el rescate de los miserables, parafraseando a Víctor Hugo y el descenso de las desigualdades  sociales y económicas, parecen ser la piedra angular de sus campañas. Dejando a ambos mandatarios en una misma línea: la de recurrir sin concretar las ofertas electorales prometidas a una suerte de populismo, dejando al Norte muy parecido al Sur.

Capitalismo humanitario o socialismo poético
Mientras ayer los líderes de las empresas más grandes del mundo hacían un mea culpa en el Foro Económico mundial de Davos en Suiza, asegurando que ciertamente el capitalismo “es malo porque ha agravado las desigualdades sociales, pero es mejor que cualquier otro sistema”. El discurso que el martes ofreció el presidente Barack Obama ante ambas cámaras del congreso, desbarataría el tradicional modus vivendi de los gringos, al ofrecer una “economía más justa, con mayor equilibrio y oportunidades para todos”, en una búsqueda de sacar de la pobreza a más de 13 millones de norteamericanos y bajar los índices de desempleos que en el año 2011, se ubicó en una tasa de 8,5 por ciento. Pero la poesía de Obama, dejaría perplejo a muchos republicanos, pero también a millones de poderosos empresarios, al enfatizar que la acumulación grosera de dinero, ha hecho desaparecer los valores sobre los cuales se fundó su nación, pues tal como lo han expresado los llamados  “indignados” de  Nueva York, la economía gringa se sostiene sobre un peligroso desbalance, al afirmar que no es justo que el 99%  población de EEUU tenga que sufrir por culpa del 1% que representan los más ricos. Y que a pesar que Chuchill, un buen día dijo que el  socialismo constituía una filosofía del fracaso, un credo a la ignorancia, una prédica a la envidia y que su virtud inherente es la distribución igualitaria de la miseria. El capitalismo norteamericano está en una seria crisis existencial, al crear una de las mayores crisis económica, jamás vista en ese país desde la recesión de los años 30  y que ya  ha golpeado a varios estados en Estados Unidos, algunos de los cuales están al borde de la bancarrota, debiendo recortar sus prestaciones sociales y gastos operativos. Esa situación abismal entre la brecha abierta y creciente entre ricos y pobres, fue lo que nucleó el discurso de Obama, declarando paradójicamente una lucha frontal al capitalismo salvaje, casi parecido a la retórica que cotidianamente oímos en Venezuela. Obama hablaría de “economía justa”, “modelo compasivo” “igualdad social” y “oportunidades para todos”,  “eliminación de privilegios a los millonarios” e “incremento de impuestos  en un 30% a los que más dinero tengan”. Haciendo parecer que el Presidente Chávez había poseído el cuerpo del largo mandatario norteamericano, palabras que no se escuchaban en el senado norteamericano desde Theodore Roosevelt, o en público, desde Martin Luther King o la arenga igualitaria de derechos civiles del reverendo Jesse Jackson. Obama estaba pronunciando un discurso anticapitalista en pleno senado norteamericano, bajo el horror de los republicanos que fundamentalmente han defendido su sistema y estilo de vida. En otra parte del discurso, Obama, arrancaría su campaña de cara a las elecciones de noviembre, asegurando que debe darse una revisión más “humanitaria” al capitalismo, pues educación y empleos deben ser bien remunerados, premiándose el esfuerzo y reconociéndose los méritos de los trabajadores. “Todos deben ganar bien bajo un modelo económico más justo e igualitario”, una tesis netamente socialista, Marxista de contenido paritario entre capital y fuerza de trabajo. Obama hablaría de educación gratuita y liberadora, y un sistema de salud público, a donde  puedan acudir los pobres. Vale decir, palabras muy familiares para cualquier venezolano. Sin embargo, ayer los parlamentarios republicanos, fustigaron el discurso de Obama, por considerarlo populista y poco realista, en un momento donde la deuda norteamericana pasa los 200 billones de dólares, representando el 95 por ciento de Producto Interno Bruto, hipotecando prácticamente al país con China, su principal acreedor. Sin embargo, Obama insistió que estas cifras son arrastradas desde 1991 y se incrementaron precisamente durante el último gobierno de los republicanos de George Walker Bush. 

Discurso divide a los millonarios
Aunque el discurso de Obama se centró en alertar al país de un posible estallido social, producto de las desigualdades económicas que ha incrementado la pobreza en la nación más rica y poderosa del mundo, alcanzando cifras alarmantes tras el fin oficial de la recesión, en 2009. Pues según los datos de la Oficina del Censo, en 2010 el número de pobres creció hasta el 15,1%, la cifra más elevada desde 1993, lo que se traduce en 46,2 millones de personas sin medios para subsistir, es decir, casi uno de cada siete estadounidenses, pero en 2011 esa cifra se incrementó a dos de cada siete norteamericanos, principalmente en los estados del Sur. Ayer los principales millonarios del mundo, se dividieron en Davos, torno al discurso, pues mientras unos calificaban a la disertación de Obama de aleccionadora, otros la tildaban de populista, oportunista y electorera, casi parecido a las palabras de Chávez.  Para el inversor George Soros, Obama acertó al exigir un aumento de los impuestos. Yo justamente soy uno de los multimillonarios que cree que los ricos deben pagar más impuestos y apoyo el programa de Obama en ese aspecto". Obama recalcaría que uno de sus posibles contrincante republicano, Mitt Romney, declaró que tenía ingresos por 21 millones de dólares. Y pagó sólo el 13%, o sea, 2 millones de dólares. Mientras  que él, tiene un ingreso de un millón de dólares provenientes fundamentalmente de su salario como presidente y de sus royalties por sus libros, debió pagar un 26%. En cambio, John Studzinski, director de la firma de inversiones y asesoría Blackstone Group, aseguró que el discurso divide más al país en vez de unirlo, pues “ninguna elección presidencial en la historia de Estados Unidos se haya ganado en base a políticas envidiosas, levantando a pobres contra ricos”.  Sin embargo, para Roger Altman, presidente del grupo asesor de inversiones Evercore, “el discurso de Obama desnuda una realidad que no nos gusta tocar”, afirmando que las palabras del presidente “les gustaron por ser razonables. “Es de hecho un discurso relativamente moderado en términos históricos. ¿El presidente se ha movido en el espectro hacia el populismo? Sí. ¿Es un movimiento extremo o grande para los parámetros históricos? Realmente no lo creo". Lo cierto es, que en medio de la concentración de capital más grande del planeta, reunida en Davos Suiza, vale decir, la crema y nata del capitalismo mundial, el discurso populista, poético y revolucionario de Obama, para iniciar la campaña por la reelección, ha despertado un interés inusitado, pues sus palabras parecen ser el eco de su homólogo suramericano que ha basado su reelección sobre la misma plataforma de la desigualdad social con sus Misiones  y al igual que Obama, ha repetido hasta el cansancio  que el capitalismo salvaje está llegando a sus últimos días. Pues será necesario que se  transforme para no perecer…

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