Nueva Esparta/Carnavales en Margarita tradiciones sin fechas

Los carnavales se iniciaron con los niños. FOTO/ MADISON AGUILAR

Ángel  Félix Gómez, cuya  biblioteca nos facilitó su esposa Dexsy  Gómez, lo cita José Francisco  Salazar, “Cheguaco”,  en “Algunas  Tradiciones  Margariteñas” (1991)
“Ni  documental ni bibliográficamente, los  carnavales  tienen   fecha  en   este  Estado”.  De acuerdo  con  el autor, hay indicios  que  en 1906  cuando  no existía  electricidad  en  este Estado, las celebraciones  de las llamadas carnestolendas  se realizaban con  pompa  en medio  de  las dificultades  que tal  situación  suponía.  Así, los músicos  al mejor estilo  del llano a  decir por los  instrumentos, mantuvieran  el furor por el baile hasta  amanecer.
Se  entiende que desde  tiempos  inmemoriales las festividades  de “Momo”, Dios de la mofa y el sarcasmo se hicieron notar. El hijo del  sueño y  la noche, como dice  la  épica, disfrutaba  con sus  mascaras  que para otros nacieron  no solo en la Grecia  del Teatro sino  en  Venecia   donde estas  celebraciones  son importantes.
Para 1916, trasplantadas estas  festividades  en  América Latina en  tiempo del  mestizaje, los carnavales  se  convirtieron  en fiestas  esperadas  por todos. Han  vivido sus picos  de mayor intensidad  y también  de menor, pero  no  desparecieron sino que ahora  algunos  alcaldes tratan de relanzarlos  para   atraer visitantes, como  el  caso  de  Mariño, una  de  los municipios   económicamente  más activos.

Huevos de pata y  almidón
Los patios  de aquellas solariegas  casas margariteñas, durante  el año daban  parte  de  la materia  prima  a las festividades  de las  carnestolendas. Los  huevos   de patas, gallinas y  pavas  servían  para  una  vez teñidos con  añil o   amilana,  rellenarlos  con   cera  y lanzarlos como petardos, sólo  que   no revestían  la vistosidad de los fuegos  artificiales  actuales de  los  que   son  en  extremo apasionados  los margariteños.
Llegó  la  electricidad y  aquellos salones adornados  con   mascaras  suavizadas  con el almidón planchado, dejaron   salir  a sus   protagonistas  para  que libres bajo la luz   que  dejaba  atrás el candil con   aceite de coco,  hicieran  nuevas propuestas para estas  recordaciones. El municipio Marcano da  paso  a la modernidad y se organizan  estos   carnavales  a través  de  Aprocam, sin embargo,  desapareció  hace unos  años. Sectores  disfrutan  ahora  los  Mamarrachos, en Pedregales. Lula 1, la soberana   de 2012  recorre  los sectores convenciendo  de  antemano que   los próximos serán mejores.

Carretas  en Díaz y  sol  naciente en  Arismendi
Estos municipios cuentan  con  tradiciones en  estas   realizaciones. Las carretas de Díaz son   tradicionales. Los arreglos  se hacen  con precisión  para que  estas   carretillas   aún  cuando llevan  significativos  adornos, puedan  ser   exhibidas por sus  transportadores  sin mayores  dificultades.
En  la capital insular, La  Asunción,  el sol naciente, como  el legendario   trono   japonés, constituye punto  de interés. No  destacan  tanto   estas  festividades   como las  recordaciones  de  Semana Santa, cuya historia   es para algunos  de  origen  colonial.
Hoy  las  apuestas  tratan  de convertir  la isla en  un  centro  de  interés  internacional.

Sobre Lic. Eneida Valerio