Anzoátegui/Denuncian daño ecológico cometidos por empresas petroleras

La labor de las empresas dedicadas a la explotación petrolera en la jurisdicción del área  Junín de la Faja Petrolífera municipio José Gregorio Monagas, cada vez empeora las condiciones del medio ambiente en la jurisdicción de San Diego de Cabrutica, estado Anzoátegui.
Con esta acción resultan perjudicados principalmente las aguas, los suelos y la forestación de bosques sin importarle a las contratas de los consorcios y a la empresa matriz Pdvsa, cuánto se llevan por delante o destruyen por alcanzar los niveles de producción crudo, mientras las condiciones sociales de las comunidades y el entorno ambiental se ven deterioradas y son seriamente agredidas, en algunos casos, que llegan al desastre ecológico.
Uno de estos casos más recientes lo está perpetrando la empresa de movimiento de tierras Dell Aqua, que ha comenzado a sustraer agua de la represa Dos Caminos, único reservorio de agua que soporta los rigores de la época de verano y de donde se abastecen del vital líquido los animales de varias fincas de la zona aledaña a San Diego de Cabrutica, además es un reservorio de fauna acuática compuesta por peces, aves y réptiles que han tomado con el tiempo a esta represa como hábitat, y también en un área protectoras de bosques de sábana y galeras de calcetas.
La denuncia fue formulada por Gilberto Osto, Juana Ostos, Javier Osto, Leonel Osto, Haydee Villarroel y Carlos San Diego, residentes de las fincas Dos Caminos y La Coquera, quienes cuestionan los constantes ataques que de manera impune contra el medio ambiente vienen ejecutando las empresas petroleras. En este caso inmediato, Dell Aqua, en su afán de explotar cada día más petróleo, sin importarles la ruina ecológica que están sembrando a su paso, afectando morichales como Mapirito, La Danta y Borbollón, ríos de bosque como Quebradón, Cabrutica, Aribí, Jengibral, Guatire,  y ahora lagunas como Corralito y La Represa de Dos Caminos, en cada caso ocasionando deforestaciones de cientos de árboles, que al sumarlos ya darían más mil árboles devastados, sin que nadie responda por la protección de esta vegetación ni de la fauna que se ve perjudicada por esta depredadora labor.
“Aquí no hay respeto por nada. A todo le pasan maquinaria pesada, a menos de doscientos metros de ríos, lagunas y manantiales instalan taladros de perforación de pozos y macollas  petroleras. Conectan bombas de agua y extraen con cisternas sin reparar en el daño que ocasionan, todo parece una loca obsesión detrás del estiércol del diablo”, afirman los denunciantes.
Aseguran que les preocupa que el Ministerio del Ambiente y la Guardia Nacional Bolivariana, organismos  que constitucionalmente, deberían ser los encargados de resguardar la soberanía de la ambiental del país, no realizan función para controlar esta destrucción ecológica, por el contrario, en el caso de la Guardia Nacional Bolivariana se da a perseguir a humildes campesinos que cortan un árbol con hacha para reparar el rancho a donde no ha llegado la Gran Misión Vivienda o para reparar una empalizada para proteger sus animales de la atroz acción del abigeato que ha crecido de manera alarmante en la zona después que comenzó la expansión demográfica con la explotación petrolera. A los campesinos sí los persiguen, les decomisan sus bienes y jamás los regresan y al ir a reclamarlos son vejados por los funcionarios de guardia, todo lo contrario a la política de atención  que pregona el Presidente Hugo Chávez que deben cumplir sus funcionarios.
Frente a esta situación los productores agropecuarios de la jurisdicción de San Diego de Cabrutica, se encuentran contra la espada y la pared. La industria petrolera destruye las fuentes de agua y los suelos y por otra parte, la GNB y los abigeos arremeten con lo que les queda de esperanza.
Aprovecharon denunciaron la destrucción de lugares emblemáticos del medio ambiente de la zona para construir instalaciones petroleras. Entre estos se encuentra el Cerro de La Danta, el más alto de la geografía cercana a San Diego de Cabrutica, el cual fue derrumbado lateralmente por maquinaria pesada. Allí también se encuentra el reservorio de aguas del morichal del Hoyo, que representa uno de los paisajes naturales con vista  más hermosa del sur de  Anzoátegui, pero que también ha sido violado por la desaforada acción antiecológica de industria petrolera.

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