LUIS ATAY
Positivamente impactados por tres aspectos de una realidad resaltante y sublimadora de orgullo, también relacionados con ese magnifico evento cultural y socio-recreativo llamado Noches de Antaño, hemos querido destacarlos, -otro mas que unos-, en estas notas de hoy; y resaltamos lo de resaltante, por haber sido una especie de fina flecha educativa, lanzada certeramente hacia nuestro ser por la propia providencia; haciendo blanco en el centro de la conciencia y removiéndonos ese humano punto cognitivo, donde se abrazan las figuras del docente y del discente:
.-El premio al mejor Stand Institucional obtenido por la RAIC, (PC Sucre).
.-La ratificación del convencimiento andrago-pedagógico propio, de que trabajando en equipo los triunfos son inobjetablemente más seguros:
.-Las felicitaciones oficiales y extraoficiales recibidas personalmente, por las dos notas anteriores a estas, en las cuales; y para honra de quienes somos Protección Civil, (RAIC); o sea, ¡Todos!, reseñamos que no solamente rescatamos al prójimo en situaciones adversas, sino que también ayudamos a rescatar tradiciones y a reactivar aspectos temporo-espaciales relacionados con el hecho cultural. Agradecidos. Dios os lo premie.
Enmarcados en los tres aspectos ya señalados; y dándole a este triunfo un carácter relevante realmente extraordinario, no podíamos; mejor dicho, ¡no debíamos!, pasar por alto uno muy relacionado con el Diplomado sobre Docencia Policial, Mención Protección Civil y Administración de Desastres, realizado el año pasado en la sede de la Universidad Nacional Experimental de la Seguridad, (UNES), ubicada en Caracas; conjuntamente con los compatriotas Rosalía Marchán, Antonio De Sousa y Omar López. En dicho Diplomado; y como política curricular de tan importante casa de estudios, se nos hizo permanente hincapié en abrir un espacio realmente diferenciador entre la educación tradicional y una educación popular con pedagogía crítica, direccionada, -a todo tiempo-, hacia el debido respeto de los Derechos Humanos y realmente consustanciada con la realidad y las necesidades socio-políticas de la actual Venezuela revolucionaria y bolivariana. En ese sentido, y ubicándonos en el marco ya señalado, tuvimos un alto grado de satisfacción al saborear un intercambio y compartimiento de saberes con buena parte de los numerosos visitantes al referido Stand de la Protección Civil. (RAIC); o sea, al Puesto de Socorro y a la bodega “El Socorro”, construidos y presentados por funcionarios de nuestra Institución al estilar de 1875.
Entre el profesor Juan de Dios Rodríguez y este “escribidor”; previamente documentados para reforzar el conocimiento orientador pertinente, nos dimos a la tarea de expresar informaciones relacionadas con nuestro Stand; recibiendo como contrapartida educativa, otra lluvia informativa y a veces sorpresiva en cuanto a las profundidades de los saberes populares allá manifestados. Por supuesto; y en ello ratificamos el reconocimiento al valor de eventos culturales y recreativos como las Noches de Antaño, aquello se convirtió en un aula especial donde hubo un aprendizaje compartido, alimentador y retro-alimentador de quienes fuimos los interactuantes; articulando realidades y clarificando biunivocamente, cualquier mal entendido, de errónea explicación o confusa apreciación.
Sólo con fines ilustrativos de las anteriores premisas y sin descartar humanas equivocaciones, nos atrevemos a recordar varios aspectos relacionados con informaciones de atractiva inquietud escuchadas en nuestra Bodega; a saber: el de no haber mucha población negroide, (ahora Afrodescendientes), en aquella Cumaná de entonces; la importancia de la presencia europea y del uso del francés, al punto de habérsele facilitado la comunicación al sabio Humboldt, a su paso por la ciudad, (por la década de 1840, ya por estos predios “andaba” un científico educado en París, llamado Luis Daniel Beauperthuy); la de aclarar la equivalencia del Quintal, (46 kilos); de que la Fanega era un saco o talego de unos, -mas o menos- 70 kilos para vender granos como maíz, caraotas o frijol y que también era una porción de terreno donde se cultivaba la cantidad de granos contenidos en el saco; de que el Almud, (Almudo en “cumanés”), era una caja, cajón y a veces tarro, para la igual venta de granos, o porción de tierra donde se sembraban los mismos. Pero también llegaron visitantes con lochas en sus bolsillos, (moneda aparecida durante aquella época cuando gobernó el general Guzmán Blanco), y centavos o cobres para comprarnos papelón, manteca de cochino, café, velas, huevos, tabaco, soda, aceite de coco, ron de ponsigué, chinguirito, machetes, maracas, orégano, verduras, hortalizas, pichas de huevito, escobas de monte, cacao, cambures, onoto, dulces de coco o de lechoza, arepas o sal, sólo que para intercambiar saberes, les recordamos estar en 1875 y de que la locha no apareció sino el 15 de enero de 1877. También se nos refrescó la documentación con respecto a los carnavales de aquella época y el tono “parisino”, -con carrozas, reinas, comparsas y demás yerbas-, “sugerido” por El Ilustre Americano Guzmán, en función de eliminar o controlar el desorden público con el cual se “celebraban”. Tal refrescamiento tocó por igual a la llamada “Ñapa”, la cual; al tener la locha un valor de 12 céntimos y medio, igual servía para comprar un centavo o cobre, (5 céntimos), de un rubro y un cobre o centavo de otro; quedando un faltante de medio centavo, (2.5 céntimos), siendo reclamado como la tal “Ñapa”, traducida ésta en 1 galleta, 1 cambur o en una picha. ¿Que tal?
Tendríamos entonces; gracias a Dios y a eventos como las Noches de Antaño, bastantes insumos para relatar o contar en otras notas; pero; invitémonos mejor a contertuliar en trasmisiones generacionales o a sentarnos frente a un buen libro de Historia relacionado con el tema y; hurgando entre sus alumbradoras páginas, nos reencontraremos con el sencillo e irrefutable hecho de seguir siendo La Historia, (contada o leída), la mayor luz de la verdad. Así de sencillo.
(*)escribidor

