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EL DEBER SER El valor de la tolerancia

Por: Anselmo J. Millán M.

anselmomillan@hotmail.com

El mundo actual se está caracterizando por la intensificación de los conflictos y del alto nivel de intolerancia, y esto se está generalizando; no se limita a un país o a una región. El conflicto político que estamos sufriendo los venezolanos ha llegado a un punto tal, que pereciera no existe posibilidad de lograr un acuerdo que nos permita detener el enfrentamiento entre los bandos en disputa por el poder. El alto nivel de intolerancia demostrado tanto por la cúpula gobernante (pretendiendo perpetuarse en el poder) como por la clase política de oposición (aspirante a gobernar enfrentando los abusos de poder) ha conllevado a una variedad de comportamientos de ambas partes, marcados por actos de violencia indiscriminada (represión, persecución, asaltos y destrozos en conjuntos residenciales, robos, destrucción de activos del Estado, el llamado escrache, hasta el inconcebible hecho de quemar a una persona). En ambos bandos hay la presencia de los llamados radicales que son las personas que promueven actos intensificados de violencia. Ciertamente, la mayor carga de violencia la tienen los cuerpos de seguridad del Estado unidos con los llamados colectivos. Vale también destacar, cómo podemos definir a los dos bandos o polos opuestos en este momento del conflicto: una mayoría absoluta de venezolanos (algo dispersos) que se opone a cómo se ha venido gobernando el país, y una minoría de venezolanos (cohesionados) que apoya a la cúpula gobernante.

La tolerancia se hace más importante que nunca. De hecho, para muchos, la tolerancia es uno de los valores humanos esenciales e incluso es considerada como la virtud más útil en la vida. Se entiende por tolerancia el respeto y la aceptación a las ideas o maneras de pensar, a las prácticas o maneras de actuar y a las creencias o maneras de sentir de los demás, cuando estas son diferentes o contrarias a las nuestras. Tolerancia es aceptar la diversidad. Ser tolerante es respetar y aceptar a cada uno tal como es, con sus gustos, sus costumbres, sus diferencias. La tolerancia consiste en la armonía en la diferencia. La tolerancia está presente cuando buscamos dialogar para ponernos de acuerdo, en vez de imponer nuestra voluntad por la fuerza. Tolerancia no es lo mismo que concesión, condescendencia o indulgencia. La tolerancia debe ser practicada por las personas individualmente, por los grupos sociales y los Estados.

La importancia de la tolerancia quedó asentada en la Declaración de Principios sobre la Tolerancia, la cual fue adoptada y proclamada por los Estados miembros de la UNESCO congregados en París con motivo de la 28ª reunión de la Conferencia General, del 25 de octubre al 16 de noviembre de 1995. Allí mismo se proclamó como el Día Internacional para la Tolerancia el día 16 de noviembre de cada año. La referida declaración resalta la importancia de la tolerancia en los siguientes términos: “No sólo es un deber moral, sino además una exigencia política y jurídica. La tolerancia, la virtud que hace posible la paz, contribuye a sustituir la cultura de guerra por la cultura de paz”. “La tolerancia es la responsabilidad que sustenta los derechos humanos, el pluralismo (comprendido el pluralismo cultural), la democracia y el Estado de derecho. Supone el rechazo del dogmatismo y del absolutismo y afirma las normas establecidas por los instrumentos internacionales relativos a los derechos humanos. Conforme al respeto de los derechos humanos, practicar la tolerancia no significa tolerar la injusticia social ni renunciar a las convicciones personales o atemperarlas. Significa que toda persona es libre de adherirse a sus propias convicciones y acepta que los demás se adhieran a las suyas. Significa aceptar el hecho de que los seres humanos, naturalmente caracterizados por la diversidad de su aspecto, su situación, su forma de expresarse, su comportamiento y sus valores, tienen derecho a vivir en paz y a ser como son. También significa que uno no ha de imponer sus opiniones a los demás”.

La tolerancia es el valor que implica dignidad humana, libertad y diversidad en una sociedad, asumiendo que todos somos diferentes. Cada quien debe ser tratado socialmente de acuerdo con su conducta, mérito o demérito personales, y no por su creencia religiosa, ideales políticos, raza, etnia, sexo, clase social. La tolerancia se presenta como principio para la convivencia, como único modo de vivir en paz y libremente. La tolerancia se relaciona estrechamente con la libertad. En el ámbito político, la tolerancia gubernamental permite distinguir entre el ámbito público y el de la vida privada, y está asociada a la soberanía popular. Cada persona debe tener la libertad para labrarse su propio camino, sin ser obligados a vivir a la manera que impongan otros. La tolerancia es algo propio de un gobierno democrático, y, su antónimo, la intolerancia es algo característico de gobiernos totalitarios. Una característica del actual gobierno es que está marcado por un protagonismo militar, nada propio de lo que debe ser un gobierno democrático.

La promoción de la tolerancia debe estar inmersa en todo el proceso educativo; debe tener lugar en las escuelas, los liceos y las universidades. Pero también en el hogar y en las entidades de trabajo. Tal como lo establece la anteriormente referida Declaración de Principios sobre la Tolerancia: “La educación para la tolerancia ha de considerarse un imperativo urgente; por eso es necesario fomentar métodos sistemáticos y racionales de enseñanza de la tolerancia que aborden los motivos culturales, sociales, económicos, políticos y religiosos de la intolerancia, es decir, las raíces principales de la violencia y la exclusión. Las políticas y los programas educativos deben contribuir al desarrollo del entendimiento, la solidaridad y la tolerancia entre los individuos, y entre los grupos étnicos, sociales, culturales, religiosos y lingüísticos, así como entre las naciones. La educación para la tolerancia ha de tener por objetivo contrarrestar las influencias que conducen al temor y la exclusión de los demás, y ha de ayudar a los jóvenes a desarrollar sus capacidades de juicio independiente, pensamiento crítico y razonamiento ético”. Los medios de comunicación también pueden desempeñar una función importante en la difusión de las actitudes y comportamientos que representan el valor de la tolerancia.

Como hemos señalado en artículos anteriores, en el ejercicio de la política se presentan conflictos; la cuestión es cómo gestionamos esos conflictos. El estado actual del conflicto político que afecta a todos los venezolanos, hace que nos preguntemos: ¿Seguiremos enfrentándonos los venezolanos porque no somos tolerantes o porque no somos lo suficientemente racionales o razonables?, ¿por qué no podemos acordar un país posible, reconociendo nuestras diferencias y resaltando las cosas en las que coincidimos?, ¿quién decide que nuestra vigente Constitución Nacional, entendida como un “contrato social”, “reglas de juego” o “normas de convivencia” debe ser modificada, reformada o enmendada?, ¿es la convocatoria a una llamada Asamblea Nacional Constituyente la solución al conflicto político y a la crisis económica y social del país, y un medio para que podamos vivir en paz?. Podemos cambiar de opinión sobre algo o alguien. No tenemos por qué pensar lo mismo toda la vida. Aprendamos a ser tolerantes y comencemos a practicar la tolerancia.

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