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Chávez era el muro de contención…

Muchas veces el presidente Hugo Chávez repitió hasta el cansancio, que “él era la garantía para mantener la paz en Venezuela”, por ello, decía a la oposición que les convenía que siguiera gobernando. Muchos pensamos, y sinceramente me incluyo, que esa “conveniencia” estaba dada por otros factores, principalmente políticos y económicos, pues siempre el Mandatario aseveraba que si la derecha volviera a gobernar el país, no sólo los pobres pasarían hambre, sino también los ricos, pues la neo colonización norteamericana, se apoderaría de los recursos petroleros de la patria, a través de las privatizaciones, esparciendo la miseria para muchos, mientras unos pocos sacarían los grandes capitales fuera de Venezuela. En ese contexto, visto nuestro pasado reciente, entendía que Chávez sostenía la tesis de que sólo en revolución se podía continuar el crecimiento económico y social, para evitar un nuevo estallido social.

En su última campaña presidencial, la de octubre de 2012, lo volvió a repetir “Yo amo la paz, es mentira esa trama de que yo atizo el odio porque me alimento políticamente de ello, tengo eso como un reto personal: convencer a los sectores de clase media alta de que vengan a contribuir a la construcción del nuevo país en paz y unión”. En otra oportunidad, Chávez, en torno al tema, agregaría: “Ustedes no saben cuántas veces he tenido que dominar mis demonios internos, morderme la lengua, y actuar como un Estadista, como el Jefe de Estado que soy, para garantizar a este pueblo una convivencia en paz, bajo el imperio de la Ley y el Orden y no de la anarquía y el caos. Por ello, para muchos, el primer acto de sabiduría de Chávez, fue su rendición el 4 de febrero de 1994, cuando dio el golpe, para evitar “más derramamiento de sangre, pues los objetivos planteados no se pudieron concretar”, llamando a sus comandados a deponer las armas. Pero lo que intuía el pueblo, al parecer, ha salido a flote en estos 80 días de protestas donde a pesar de los 78 muertos, los que hoy gobierna no dan su brazo a torcer, ni los que lo adversan tampoco. Hace dos años atrás, el expresidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, en un acto de deshago espontaneo ante el país, aseguraba que el expresidente Chávez “era un muro de contención para todos nosotros”, dejando claro que si no hubiese sido por los consejos sabios de Chávez, estas dos décadas hubiesen sido más difíciles de lo que la historia nos la ha planteado. Diosdado en franca confesión, aseveraba que “…en la revolución el único cuerdo era el comandante Chávez que nos ha enseñado.

Nosotros hemos tratado de aprender de él. Era el muro de contención de muchas ideas locas que se nos ocurrían a nosotros, pero el presidente Chávez imponía su liderazgo, su prudencia y su conciencia”. Cabello también insistía, que el presidente Chávez, era un hombre “incapaz de hacerle daño a nadie”, pues muchas veces “nos evitaba a actuar, nos calmaba, y es por su inspiración, respeto a sus ideas y su legado, que nos hemos mantenido con cordura ante la ola de violencia desatada”. ¿Hace falta la cordura de Chávez para poner contención a la GNB que ahora el ministro Néstor Reverol asume utiliza armas de fuego y mata a jóvenes venezolanos? En aquellos días del año 2013, el presidente Nicolás Maduro, también reflexionaba sobre la violencia desatada en el país. “¿Qué pasaría si yo me vuelvo loco y llamo al pueblo a la arrechera a la calle? ¿Qué pasaría si llamo al pueblo y a la Fuerza Armada a la calle? ¿Cuántos millones se lanzarían a las calles? ¿Qué pasaría si nos volvemos locos a la calle y vamos por ustedes? ¿Qué pasaría en este país? Pero no lo vamos a hacer.

Los gringos quisieran que nos volviéramos locos, y fuéramos hermanos contra hermanos”. Hoy esas palabras se están cumpliendo, el país entró en una vorágine de locura que pareciera que nadie la puede detener, pues el gobierno que debería hacerlo, funcionarios de la fuerza del orden público ya comienzan a ser juzgados por asesinato, sin que se puedan ocultar los hechos de sangre que cada día suceden en las calles del país. Aquellas palabras en boca de dos altas autoridades del país, demuestran que hoy el muro de contención se rompió, desatando los demonios de locura insaciables de violencia y sangre. Quizás Cabello y Maduro siempre dijeron la verdad, Chávez era el dique que contenía la exacerbación de la violencia en el país dentro de las entrañas de la revolución, pero desafortunadamente está muerto, aunque sus seguidores siguen sosteniendo que vive, pero al parecer su voz, ya no tiene la misma contundencia que antes para devolverle la cordura a sus herederos…

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