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CONTEXTO VENEZUELA 2017: La entropía roja, rojita

Marcos Hernández López

En 1877 el físico austríaco Ludwig Boltzmann, estudió la mecánica estadística a partir del concepto de entropía, que es el desorden de un sistema, es decir, su grado o no de equilibrio. La entropía es un concepto termodinámico que da una idea del desorden molecular de un sistema y su nivel de rendimiento. Su traducción al contexto político no es directo, no obstante, concreta de una forma precisa el nivel de confusión, deterioro e intereses antagónicos en los que se desarrolla la acción política en la dinámica de los diversos temas que perturban de una forma directa en un contexto en el bienestar de la gente. El término de la Termodinámica, de uso frecuente en el lenguaje de gestión de los sistemas sociales complejos, narra una ignominia organizativa y funcional progresiva, relacionada con el desorden y pérdidas de viabilidad de los sistemas, esta realidad es vinculante y se articula a nuestro país. Venezuela es un gran desorden en todas sus estructuras en conexión a su sistema, no habrá viabilidad que no sea por la vía de su reconfiguración.

La propuesta de la Asamblea Constituyente Comunal que propone el presidente Nicolás Maduro, apunta directamente restringir a la oposición e imponer su poder autocrático y desmembrar el actual Estado. El gobierno dentro del desorden aun vende a los millones de venezolanos ilusiones redentoras e insiste en una guerra económica. La lógica se inscribe la gestión revolucionaria requiere de manera urgente es interpelarse radicalmente, mirar sus diversas y continuas equivocaciones, analizar con objetividad los “logros”  de su modelo económico y sus consecuencias a lo interno, mirando al futuro.

Por ejemplo, no se necesita convocar una nueva Constitución para poner orden en el país y menos para acabar con la aguda crisis económica. Para realizar cambios en política fiscal, monetaria y cambiaria solo es necesario ser gobierno. Es evidente, las estrategias populistas para la sobrevivencia de la revolución bolivariana no han sido tan efectivas para canalizar la cantidad demandas socioeconómicas de la mayoría de los venezolanos e intrínsecamente para mantener un orden en lo concreto, hemos llegado 17 años con un populismo salvaje, disimulado en muchas Misiones que han transitado por varios niveles hasta llegar a un neopopulismo tan ineficiente como en sus prácticas iníciales, siempre orientado a mantener el poder central no importando su costo económico, políticos y social.

Dentro del proceso de la entropía, la crisis acelera una fase dentro de ella, llamada fase caótica, el desespero por el cambio hace que la población venezolana comience a reunirse espontáneamente, y los que ya están en un estado de irritación, reconocen su afinidad y empiezan a formar grupos y unos y otros promueven la protesta y convocan rebelarse contra el gobierno de Maduro. Esta realidad hace que emerja grupos, abriéndose una brecha significativa en la fase caótica, caracterizado este periodo con una serie de rebeliones, insurrecciones y movimientos de todo tipo, (sociedad civil estudiantes, religiosos, políticos, sindicales, culturales, étnicos…). Esta desobediencia civil comienza a encausarse en una nueva realidad compleja con resultados. Este periodo de caos es una fase de la inestabilidad caracterizada por amplias fluctuaciones de todo tipo, que se traducen en posibilidades reales de cambio de gobierno, lo que en la teoría del caos se conocen como derivaciones.

En síntesis, la revolución bolivariana vive proceso entrópico irreversible, sin embargo, agota todos sus esfuerzos estratégicos en concentrar más poder, apuntalándose en su propuesta Asamblea Nacional Constituyente Comunal como vía hacia la transición de proto Estado comunal, orientado a homogenizar al resto de los actores socio – políticos en conflictos. Es un axioma, vivimos una coyuntura “temporal” compleja. Es un permanente desafío para el sistema político venezolano tolerar indefinidamente una decadente revolución, se revela toda una intencionalidad Constituyente Comunal es terminar de implosionar el statu quo e imponer un nuevo orden político, económico y social  o sistema político con sustancia comunista.

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