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“Desnutrición y paludismo ya compiten con el  hampa”

Esperanza Márquez

Rafael Orihuela es médico cirujano, investigador  y político venezolano. Hizo posgrado en medicina tropical en la Universidad de São Paulo, Brasil. Trabajó como investigador en Medicina Tropical del la UCV en los laboratorios del doctor Félix Pifano. Entre 1992 y 1993 ocupó el cargo de ministro de Sanidad y Asistencia Social.

Siempre preocupado y metido de lleno en los problemas de salud de nuestro país, quisimos entrevistarlo por la alarma que ha surgido por la muerte por desnutrición de niños y por otros problemas que tienen que ver con la salud en Venezuela.

Doctor Orihuela, hay preocupación en Venezuela por los casos desnutrición que se han denunciado.

– La desnutrición en Venezuela alcanza ya claramente a los dos grandes segmentos de la población, lo que se llama los adultos mayores y la población infantil y es un acumulado de la crisis que viene ocurriendo hace cinco o seis años para acá y que en esencia se expresa en lo que vemos a diario, la gente haciendo cola para conseguir un alimento y la falta de nutrientes que golpean más a los que son más débiles desde el punto de vista crónico como son los niños y los adultos mayores.

¿Se han hecho mediciones sobre la desnutrición?

– Se ha medido porque no solamente se trata de que se está observando que hay un problema con la falta de nutrientes, falta de proteínas, falta de huevo, de carne, eso lo vemos a diario, pero cuando lo mides se tienen algunos indicadores que son muy sensibles, que es lo que llaman la talla en el caso de los ancianos y el peso y talla en el caso de los niños y en todas las mediciones que se han hecho que son más de quince, sobre todo dirigidas por las fundaciones que se ocupan de eso en Venezuela, básicamente la fundación Bengoa, hay una pérdida porcentual promedio de peso de alrededor de 5 a 8 kilogramos por persona por adulto en los últimos 3 años. Aquí nos damos cuenta de que la situación es importante, complicada, entre otras cosas, no solamente porque se pierda peso que ya es un problema, sino que se están perdiendo proteínas, nutrientes que se necesitan para que el organismo se mantenga bien, sobre todo las vitaminas, pero esto es poco visible porque lo vas a observar en la rutina del día a día y el comentario va a ser que la persona está más flaca, pero eso tiene una repercusión también en la salud, sobre todo en la cardiovascular de los ancianos que es muy endeble.

¿Qué han arrojado las mediciones de desnutrición en cuanto a los niños?

– Se han hecho mediciones también y el estimado de pérdida de peso promedio en niños que están en la edad escolar entre el primero y quinto grado  es más  o menos parecido porque se calcula una pérdida de un porcentaje del peso esperado para la edad de ese niño, eso es lo primero que se pierde porque cuando tienes una masa poblacional grande desnutrida, la primera cosa que se manifiesta es que, o dejas de aumentar o pierdes peso.

¿Se han buscado soluciones?

– En las escuelas donde existe un índice de deserción creciente, este índice se ha ido transformando en la oferta de tratar de que se ofrezca un almuerzo para que el niño lo haga antes de irse para su casa, porque lo que al principio pasaba que era que no iba para la escuela  y se convierte en un problema doble de no ir para la escuela y no estarse alimentando bien en la casa.

¿Qué repercusiones tiene la desnutrición en los niños?

– Tiene una repercusión a mediano y largo plazo y es que la falta de proteínas que se necesita para crecer te tumba la talla y lo que es más grave a mediano y largo plazo es el desarrollo intelectual. Un hambre crónica en un niño lo condena a disminuir sus capacidades intelectuales y entre 10 a 15 años será más flaco, más pequeño y menos dotado desde el punto de vista intelectual. Hoy en día no es raro, y yo lo vi cuando estaba empezando mi carrera de médico hace 50 años, encontrarse cuadros de desnutrición de niños que parecen un lápiz y que pesan menos de la mitad de lo que deberían pesar. Hay otra característica que encuentras en estos niños y es que tienen el pelo extrañamente anaranjado, eso que llaman pelo de cochino americano. Hace poco vi uno que me llamó tanto la atención que me paré a verlo por el pelo color zanahoria, ese es el primer signo de una desnutrición severa y el pelo se pone así porque se va decolorando. Esos niños están condenados a tener talla baja, peso bajo y un desarrollo intelectual precario.

¿El Gobierno Nacional se ha preocupado por este problema, ha tomado medidas?

– Este es un problema serio que estamos viviendo, el gobierno no le ha hecho caso y solamente se ha limitado a decir que eso no existe, que es una fantasía de la gente, que ahí no hay problema de ninguna naturaleza, pero es tan inocultable que la alarma mundial se ha manifestado prácticamente en todas las instancias.

¿Cuáles son las consecuencias de la desnutrición infantil en los tres primeros años de vida?

– Es vital porque se está formando el cerebro, la musculatura del niño, lo que no se logra en esos tres años se pierde para el resto de la vida. También hay un problema muy importante, y es qué estás comiendo, si no tienes acceso básicamente a carne, leche y huevo que son los tres soportes importantes de proteínas terminas diluyendo en agua los hidratos de carbono, las verduras para rendirlo y simular lo que sería un tetero, eso es un engaño al estómago porque  te estás desnutriendo con lo que estás comiendo.

Doctor Orihuela ¿Siempre ha habido desnutrición severa en Venezuela?

– Esto es un fenómeno bastante nuevo en Venezuela, eso ocurría aquí más o menos en la década del 30 al 40 que había muchos problemas porque había muchas enfermedades endémicas que luego fueron controladas y eso se traducía en niños desnutridos y ya para el año 70 esto estaba casi controlado en Venezuela, no es que había pobreza y hambre cero, pero eso era un fenómeno marginal, pequeño, hoy en día domina la escena del país.

¿La desnutrición es una  enfermedad?

-¡Claro! y de las más severas, esas pequeñas curvas que son tan sencillas como las de peso y talla es un indicador sumamente preciso del desarrollo social de los pueblos. Cuando se tiene ese tipo de enfermedades estás condenado al no desarrollo como sociedad, como nación, eso era justamente lo que pasaba en países inviables como ocurrió en África Ecuatorial durante mucho tiempo en la década del 60 donde las fotos eran escandalosas, niños comparados con un lápiz y eso de hace 50, 60 años lo estamos viviendo ahora en Venezuela.

¿Qué puede pasar?

– Si no lo atiendes rápido, tienes una generación condenada políticamente y socialmente inviable y eso es lo que hace que los gobiernos también se hagan inviables, lo que era Venezuela en el año 30 porque tenías dos o tres enfermedades, el paludismo,  la anquilostomiasis, el mal de chagas que ocupaba todo el mapa del país y un país así no puede desarrollarse, eso se logró vencer con toda esa campaña gigantesca con los sanitaristas con Gabaldón a la cabeza que lograron dominar la situación. Ahora ese escenario está volviendo y con mucha fuerza.

¿Qué otras enfermedades volvieron a Venezuela en los últimos años?

– Ese es otro indicador de pobreza en los pueblos, en sociedades inviables, por eso hay una enfermedad que se llama de notificación obligatoria y es una de las cuatro enfermedades más investigadas y señaladas como causa de no desarrollo social que es la malaria, el paludismo. Lo que ha pasado en Venezuela no tiene nombre en materia de control de malaria. Nosotros recibimos una certificación de la Organización Mundial de la Salud como país en el año 1960 de erradicación del paludismo. No era cierto que teníamos cero casos, pero se logró tumbar del millón por año que había en 1930 a cifras pequeñas como cinco mil o cuatro mil enfermos por año. Pero ya del año 2007 para acá  pasamos de tener cifras por encima de cien mil casos por año ¡insólito! y en el año 2016 registramos más de 240.000 enfermos de malaria peor que Haití y en lo que va corriendo de 2017 ya tenemos registrados más de 180.000 enfermos, por lo tanto, el estimado para este año va a ser alrededor de 500.000 enfermos que es el doble del año pasado. Volvimos a ser un país del quinto mundo, volvimos a compararnos con África Ecuatorial y Haití y eso se lo debemos a esto que yo llamo “La Caravana de Inútiles”. Esto es el resultado de que una generación de sanitaristas perdió su tiempo y su esfuerzo y ahora tenemos que empezar de cero.

Cuando este gobierno ya no esté ¿Hay un plan para mejorar esta situación tan lamentable?

-Claro, tenemos idea de cómo salir de esto, pero hay algunas cosas que son prioritarias como por ejemplo las vacunas para los niños, lo otro es la atención integral del adulto mayor que necesitan tomarse su medicamento para la tensión arterial y que nunca le falle porque cuando le falle le da un ACV y se muere. Hay otro problema que es la mora quirúrgica, hay más de 200.000 venezolanos haciendo cola, ruleteados en toda Venezuela porque no hay manera de que los operen. El gobierno sale con unos planes faraónicos y dice que operaron a 600 personas y tenemos 200.000 esperando, no tienen noción ni siquiera de los números. Si se trabaja, si te fajas  duro en estos tres objetivos se pueden alcanzar en menos de un año. Pero eso implica que tienes que tener los recursos, la dotación, escoger hospitales y pabellones que estén listos para usarse y arrancar. En Venezuela no hay Ley de Salud  vigente desde 1987. En estos 18 años no se ha aprobado una ley de Salud.

Volvió a salir, después de mucho tiempo, un boletín epidemiológico

– Esas son las cartas de navegación, es como que un marino se meta en un barco para el océano y bote las cartas de navegación y la brújula, no puede porque no sabe para dónde va. Eso es exactamente igual. Eso ha sido duramente golpeado por la estupidez de estos ministros militares que han nombrado, el primero uno llamado Mantilla que dijo que él no se calaba los canales endémicos, o sea que no se publicaba más esa información porque era darle armas al enemigo  para denunciar a la revolución y acabaron con los boletines. Eso del 2007 para acá. Ahora la doctora Caporales tuvo la osadía de publicar un boletín epidemiológico y apenas lo publicó, la botaron.  Ese boletín decía el grado de quiebre que tenemos de salud en Venezuela y cuándo salió ese número de 250.000 enfermos de paludismo, más que la cifra de Haití la botaron. Ahora pusieron a uno que es un comisario político que no tiene nada que ver con salud. Ese señor declaró, con la epidemia de chikungunya,  que entró por el estado Aragua, que eso era una guerra bacteriológica del imperio.  Ese tipo es un estúpido y ahí está de ministro de Sanidad. Hoy la desnutrición y el paludismo son dos enemigos mortales para la población que ya están compitiendo con el hampa.

Políticamente, ¿cómo vislumbra el futuro de nuestro país?

– Creo que el régimen vive sus momentos finales, el convencimiento absoluto que tengo es, que es tal el grado de incompetencia de “La Caravana de Inútiles” que ya el país no lo soporta, ellos van a tener que irse, van a tener que apurarse porque si deciden no irse les va a ir muy mal. Yo creo que estamos en las puertas de un revolcón gigantesco y que esta gente, el señor Maduro y sus amigos, van a quedar ni siquiera para recuerdo y creo que el país ya no tolera más esto, hay que actuar y creo que las condiciones están dadas para que tengamos un tránsito de gobierno y salgamos de esta desgracia al menor costo posible, que el 95% se ponga de acuerdo y le diga: Maduro hasta aquí llegaste. Estos son factores decisivos, si esto ocurre y ocurre con un explícito respeto a la Constitución que estos intentan terminar de liquidar, los que van a tener que irse son ellos. Ojalá que ese sea el desenlace final.

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