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El silencio es el peor cómplice de una nación

Pastor Cristhian Moreno

Es más fácil quedarse callado, como lo dice el personaje de la película animada Los Pingüinos de Madagascar: “Calladito te ves más bonito”. Parece ser que esa forma de vida pasiva, fue a la que se acostumbraron los venezolanos, a quedarse callados ante tanta injusticia y barbarie que se ha estado viviendo en los últimos años en toda la nación.

Voz en cuello que clama en el desierto, era la voz de Juan el Bautista que pregonaba la llegada del Mesías, no se quedó mudo ni pasivo. Es el espíritu que movió a Juan, el que debe venir sobre la nación para despertar las conciencias y los corazones engordados por la pasividad. El célebre autor de la transformación más radical y feroz que vivió los Estados Unidos, proclamó una frase muy acertada para estos días que vive Venezuela:

“Una nación se sentencia así misma, cuando sus gobernantes legalizan lo malo y prohíben lo bueno, y cuando su iglesia, cobardemente, se vuelve cómplice con su silencio” Martin Luther King.

Expresamente es lo que se vive hoy; aquí reina el caos y la anarquía, la corrupción está al galope, el abuso de autoridad se premia y se condecora como héroes, mientras que toda una nación, sin importar su posición social, solo exige un derecho indispensable, como es el derecho a la vida.

Me gustaría saber cómo actuarían los que hoy reprimen con armas de fuego, quitando la vida vilmente, como sucedió ayer, cuando a un joven se le quitó la vida de forma tan nefasta, por aquellos que deberían resguardársela. ¿Cómo sería si fueran ellos los que estuvieran protestando y le trataran igual? O ¿Aquellos que están en puestos de autoridad, que muchas veces salían a protestar, siendo ellos los estudiantes de ese entonces, buscando mejoras para una nación?

Simplemente, a estas personas que hoy “son gobierno”, se les olvida que ellos también eran oposición, y ahora cuando se le oponen a sus malas políticas y gestión, no lo aceptan. Cómo cambian los tiempos, ahora son los “grandes señores inmáculos”.

“Con la misma vara con que mides, serás medido”, esto se cumple. ¿Es que acaso los que protestan hoy por la gran escasez que vive la nación, no es el mismo pueblo de donde ellos salieron con la promesa de un futuro mejor? El Estado está corrompido, y, me permito dejar bien claro, esto no lo va a cambiar un proceso constituyente, se necesita mucho más que eso.

Muchos sectores son cómplices de lo que está pasando, en especial los medios de comunicación; prefieren hacerse los ciegos y sordos, quedarse mudos, por el interés de que no los cierren, por temor a perder los permisos que otorga una autoridad que no respeta a nadie. Pero Dios es justo y fiel, y hará su justicia. Se podrán escapar de la mano del hombre, pero de Dios nunca.

Es necesario levantar la voz en cuello en medio del desierto que estamos viviendo, lamentablemente una gran parte de la Iglesia está muy pasiva por temor a represión, convirtiéndose en cómplice. No es que salgamos a las calles a tirar piedras y quemar cauchos, la Iglesia tiene muchas maneras de alzar la voz en medio de un sistema viciado y caído, pero es más fácil dejar que las cosas pasen y a ver qué pasa; es una posición muy cómoda. El llamado es a tener una vida activa dentro de la sociedad, que de verdad impactemos nuestro país.

Jesucristo no peleó contra el sistema romano reinante de su época, pero tampoco se dejó intimidar o se acomodó al mismo, al contrario, lo desafió con Amor y Verdad. ¿Dónde están los Elías, los Juan, los Pablo, y todos aquellos que decidieron ser  Luz y Sal en un mundo caído? Hoy en día vemos a muchos que les gusta que los llamen “apóstol”, “ministro” y muchos otros títulos, a los cuales respeto, si son de verdad.

Sin embargo, es precisamente, ahora cuando la nación necesita que los ministros de Dios que estamos en ejercicio, guiemos a la iglesia de Cristo, para que sea esa Luz y Sal, y no cómplice, al quedarse callada e inerte. Jesucristo vino a dar libertad a los cautivos de esta gran nación, y su Iglesia es la representante de su Reino aquí en la tierra. Somos la esperanza de vida en medio de las más densas tinieblas que reinan en Venezuela.

Somos todos responsables de las próximas generaciones. Un día entregaremos cuenta ante Dios, unos para Vida y otros para perdición. ¿De qué lado estás tú? Solo en Jesucristo hay Salvación y Vida Eterna.

Jesucristo es el Señor de Venezuela.

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