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El viaje infinito de un gran venezolano

Eduardo Morales Gil

Conocí personalmente a Pompeyo Márquez a comienzos de la década de los ochenta del siglo XX. Era yo para esos días alumno del Curso Superior de Seguridad y Defensa N° 11 en el Instituto de Altos Estudios de la Defensa Nacional y preparaba mi tesis de grado.

Mi trabajo de investigación, publicado luego en un libro con el título de “¿Participación Política vs Seguridad y Defensa Nacional?”, versó sobre la amenaza que asechaba a nuestro sistema político, debida a la generación de tensiones causadas por las limitaciones en los mecanismos de participación ciudadana.

En el plan de investigación estaba incluida la evaluación de AD, COPEI y el MAS. Para el estudio del MAS debí entrevistarme con Rafael Guerra Ramos y Pompeyo, quienes me prestaron una invalorable colaboración al facilitarme documentos del partido sobre esa materia y Pompeyo, además, expresó conceptos de reconocimiento para el estudio que yo realizaba.

Por mis lecturas, yo conocía a Pompeyo como un gran luchador por las conquistas democráticas en nuestro país, desde muy joven, a raíz de la muerte del dictador Gómez. Su afiliación a un partido marxista-leninista, monoclasista, lo condujo a un acerbo enfrentamiento con el proyecto policlasista, no comunista, de AD. La pugnacidad entre AD y sus adversarios políticos, entre ellos los comunistas, condujo a la caída de la experiencia democrática del trienio 1945-48.

La dictadura militar instaurada a raíz del golpe de Estado contra el presidente Gallegos, el 24-11-1948, desató una feroz persecución contra adecos y comunistas. Pompeyo se enfrentó a la dictadura con el seudónimo de Santos Yorme.

Recuperada la democracia el 23-01-1958 y con la victoria de Betancourt en las elecciones de ese año, recrudeció el enfrentamiento entre comunistas y adecos, hasta el grado de que el PCV se embarcó en una estrategia insurreccional armada, apoyado logísticamente por el régimen comunista de Fidel Castro. Pompeyo fue preso y protagonizó una espectacular fuga del Cuartel San Carlos, junto a Petkoff y García Ponce, a través de un túnel.

A raíz de la política de pacificación concretada por el presidente Caldera,  Pompeyo y otros dirigentes del PCV comenzaron un proceso de discusión interna en ese partido que los llevó a la fundación del MAS en 1973 y a la participación cívica en las luchas democráticas de nuestro país.

Desde entonces, las reflexiones de Pompeyo lo condujeron a la posición autocritica de admitir que la lucha armada contra un gobierno electo por el pueblo había sido un error.

¡Sin vacilaciones, digo que Pompeyo Márquez fue un gran venezolano, un compatriota de excepción!

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