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Soldados de la justicia… ¿El ejército que sostiene al régimen?

Daniel Trujillo

Cuando la expresidente del Tribunal Supremo de Justicia, Luisa Estela Morales, hace 5 años atrás aseguró que “cada vez que se enrolan en nuestras filas nuevos jueces, realmente recibamos nuevos soldados de la justicia”. Todos pensábamos que se trataba de una metáfora hermosa, para describir a los administradores de justicia, luego que la exmagistrada agregará después que “…sentía un profundo “dolor y decepción” cuando un juez le falla al país. Sin embargo, la exmagistrada Luisa Estela Morales, calificó a los jueces como un ejército. “Nosotros al igual que los ejércitos, aspiramos que cada vez que se enrolan en nuestras filas nuevos jueces, realmente recibamos nuevos soldados de la justicia. “Por un soldado se pierde una guerra y por varios se puede perder la República”. Pero Morales, ese día en Sala Plena, radicalizó su discurso anticapitalista y comenzó una cruzada de ideologización dentro del Poder Judicial, llamando a los jueces venezolanos a “revisar la aplicación del sistema legal para que no esté al servicio “de quienes defienden el capitalismo”.

Aseverando, que ellos (los jueces), deben hacer respetar el sistema de leyes creado a partir de la Asamblea Constituyente de 1999, que “responden a un fin ideológico claramente establecido”. ¿Estará a favor de la Constituyente convocada por el presidente Nicolás Maduro cuando defendía con tanta vehemencia la Constitución chavista? No sabemos dónde estará la exmagistrada, si vive en Venezuela, o disfruta de su jubilación y del dinero producto de su trabajo y favores a la revolución en otro país, donde no hay insuficiencia de alimentos y medicinas, que requieren las personas de la tercera edad como ella para mantenerse saludables.  Quizás la inocencia propia de vivir en una democracia, en donde se respeta la Constitución y las Leyes nos hicieron ver aquellas frases de simple jerga militar que contagiándose a todos los demás poderes públicos, era perfectamente comprensible tratándose de un Jefe de Estado exmilitar que gustaba de calificar a sus adversarios políticos de enemigos, a las elecciones en batallas. Pero el tiempo, maestro de todas las verdades, oráculo que revela todo lo oculto, se encargó de demostrar, que aquellas palabras de la exmagistrada Morales, eran ciertas, tan ciertas como una catedral, y que los jueces venezolanos los estaban convirtiendo en soldados con togas, y en un ejército formado para administrar justicia no a favor del ciudadano, sino del sostenimiento de una ideología. Pero Morales llamaba a ese “ejercito”, a esos “soldados”, que son los jueces que hoy administran justicia en el país, a tener integridad y honradez, para acallar las voces de los ataques de afuera, “que indudablemente colocan  entredicho la institucionalidad e integridad de nuestro Poder Judicial”.

Tal vez haciendo alusión a las palabras de otro exmagistrado de la Sala Penal que hoy vive en el imperio de que la “justicia en Venezuela era una plastilina”, que se estira o se encogía en beneficio del gobierno. La expresidenta del TSJ, exhortaba a los jueces nombrados hace 5 años, los que hoy juzgan las causas, a “cumplir con su juramento, pues puede fallar otras instituciones, pero el Poder Judicial no”. Y quizás la exhortación más importante que les dio a sus “soldados” fue que “apelaran a su conciencia”, pues al juramentarse  como jueces “estaban comprometiendo lo más sagrado que existe en su interior”, que según su criterio, “no es tanto el formalismo de hacer cumplir las leyes, que es importante, sino el otro, más comprometedor por la Patria, que es de hacer cumplir la Constitución que es justamente el norte de nuestro proyecto revolucionario y de cambio que se desarrolla en Venezuela hoy día”. Hoy esa legión de “soldados” que están dentro del Poder Judicial, principalmente dentro del TSJ, ha hecho todo lo contrario que aconsejó Luisa Estela Morales, “defender la Constitución de 1999” que era el “norte del proceso de cambio revolucionario”, al darle piso jurídico y constitucional a una Asamblea Nacional Constituyente sin pasar por el tamiz obligatorio de la consulta al pueblo venezolano. Un batallón que obvió aquellas palabras de la expresidenta de “….no dejarse tentar por las ansias de poder, el dinero fácil, la riqueza y la banalidad de las “virtudes” capitalistas, para dejar de lado su juramento de impartir justicia”, y como decía el jurisconsulto Ulpiano, darle a cada quien lo que le corresponde, sin hacer accesión de personas…”

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