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La patria no ha encontrado el destino mejor….

Cuando el teniente Coronel Hugo Chávez Frías comprendió que el golpe de Estado de 1992, había fracasado, lanzó una frase muy elocuente que marcó al país: “Compañeros por ahora los objetivos no fueron logrados”. Pero el optimista y siempre luchador comandante Chávez hacía otra promesa al pueblo venezolano: “la patria debe enrumbarse hacia un destino mejor”. En febrero de este año se cumplieron 25 años de aquellas palabras. Hugo Chávez llegó al poder y lo retuvo invicto hasta el año 2012, cuando un cáncer repentino y misterioso lo derrotó para siempre. La primera promesa la cumplió el “por ahora” se convirtió en realidad y llegó a la presidencia con los votos y no con las balas como pretendía en su primer intento.

El comandante comprendió que en democracia las cosas salían mejor y adoptó la frase “revolución pacífica, pero armada”, como recordatorio de que alguna vez se alzó en armas para sacar a un presidente constitucional y podría volverlo hacer contra aquellos que quieran darle un golpe a su gobierno. Y así sucedió. Chávez derrotó una intentona golpista en 2002 y desde ese momento más nunca se tambaleó hasta el día 05 de marzo de 2012 cuando la visitante infalible de todo mortal se lo llevó. Pero la segunda promesa “la patria se enrumbará hacia un destino mejor”, no la pudo cumplir, ni tampoco lo han hecho quienes le sucedieron en el poder. Y es que un cuarto de siglo después las condiciones por las cuales insurgió Chávez, buscando que la “patria se enrumbara hacia un destino mejor”, parecen ser iguales o peores que aquel 4 de febrero de 1992. El dicho de muchos de los militares que lo acompañaron en esa aventura, parecen ser los testimonios fieles de la comparación de un país en 1992 y ese mismo país en 2017, donde los ciudadanos de menos recursos buscan comida en la basura, los hospitales no funcionan, las autopistas y carreteras son un peligro, las enfermedades endémicas como paludismo, difteria y sarampión  han recrudecido, el costo de la vida es altísimo, las medicinas escasean, el salario es insuficiente y la inflación está proyectada por encima de 600% para el mes de diciembre. Y es que esos soldados que acompañaron a Hugo Chávez, hoy ven con desazón en lo que se ha convertido aquella gesta, en una mera efeméride que sirve de sustentación ideológica para reforzar un nacionalismo y una soberanía que destruye la dolorosa realidad que vive el pueblo en la calle.

Para el comandante Jesús Urdaneta, fue “un error y una deshonra haber formado parte del 4F. Jamás imaginé que sería la plataforma para la infamia”. Para Cliver Alcalá Cordones, “…el país jamás se “enrumbó hacia un destino mejor”, por el contrario, asevera que “….Hoy la situación país por la cual se generó el 4F se ha profundizado negativamente porque se ha perdido el respeto por la Constitución”. En cambio, para el exministro de la Defensa Miguel Rodríguez Torres, “…“El por ahora y el por qué insurgimos sigue vigente, porque el país se hunde en pobreza, injusticia y violencia”. Y es que el deseo de alzarse en armas para darles a los venezolanos una patria mejor, al parecer se ha venido diluyendo con el tiempo cuando en el país vuelven a aparecer el hambre, la muerte, la desidia, desolación, pobreza, indolencia y corrupción a granel, que según el fiscal general nombrado por la Asamblea Nacional Constituyente, Tareck W. Saab, ha “sido la más grande de los últimos 30 años”. Vale decir, que entre las importaciones con sobreprecios, las mafias de Cadivi/Cencoex y los guisos con Pdvsa donde hasta un artista de telenovelas logró robarle a la nación unos 30 millones de dólares, la República Bolivariana de Venezuela ha sido desfalcada por unos 300 billones de dólares que andan en cuentas por los bancos del mundo, que hubiesen servido sin lugar a dudas para “enrumbar al país hacia un destino mejor”. Hoy sin lugar a dudas, si Chávez viviera, quizás estuviese de acuerdo que la Venezuela por la cual insurgió en 1992, se parece mucho a la que hoy tenemos, porque el sufrimiento del pueblo por la comida y la salud, las dos necesidades más básicas de cualquier ser humano ya es difícil de garantizarse.

Hace días, un compañero de armas de Chávez, excomandante del Core Guayana, y amigo personal del comandante, Cliver Alcalá Cordones,  señaló lo siguiente: “…la bandera por la cual insurgimos el 4 febrero ha sido pisoteada por todas las autoridades del Estado, se puede vivir en revolución, pero con democracia”. Sentenciando que aquellas palabras que pronunció Hugo Chávez, en la mañana del 5 de febrero al país, prometiéndole “enrumbarlo hacia un destino mejor”, se han diluido en el tiempo porque las condiciones del pueblo están mucho peor que para la época y por los motivos que se dio el golpe de Estado”.

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