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¿BCV imprimirá más billetes?

Una intoxicación monetaria

El diputado a la Asamblea Nacional, José Guerra, ha venido sosteniendo que el Banco Central de Venezuela (BCV), ha “inundado la economía” venezolana con dinero inorgánico para financiar el “déficit fiscal” que aqueja a la nación. Vale decir, imprimir billetes para tratar de resolver la escasez de efectivo en la calle, que el Gobierno achaca al contrabando de nuestra moneda por parte de las mafias cucuteñas. Pero el parlamentario, también resaltó que ese dinero el Gobierno lo está utilizando para financiar los gastos que genera la “hoy quebrada” Pdvsa. Por lo que a su juicio, Venezuela está sufriendo una “intoxicación monetaria” porque aunque el Banco Central de Venezuela, imprima más billetes para aumentar en navidad exponencialmente la fracción del efectivo, ese dinero cada vez es menor. Guerra explicó que no hay “economía que resista esta dosis de dinero inorgánico sin provocar dos efectos”, la depreciación de la moneda y la inflación, según entrevista a Unión Radio. Además, detalló que la inflación en 2017 va a exceder fácilmente en 2.000%, lo que repercute mayormente en aquellos trabajadores, jubilados, pensionados y ahorristas cuyos “haberes están siendo confiscados” en los bancos por la hiperinflación.

¿Por qué Venezuela se quedó sin efectivo?

Comúnmente en toda economía sana, no todo el dinero que circula debe estar en efectivo, es decir, cualquier Banco Central puede crear dinero imprimiendo billetes nuevos o simplemente haciendo nuevos asientos contables en sus libros, esas mismas facultades las tiene el Banco Central de Venezuela (BCV). De esta última forma es que se crea el llamado dinero bancario, esto es el dinero que está circulando en el sistema bancario pero que no fue creado físicamente en ningún momento y son simplemente anotaciones contables en los libros de los bancos. ¿Pero que provocó la escases de billetes en Venezuela?. La escasez de efectivo en Venezuela es una consecuencia directa de la excesiva emisión de dinero bancario con respecto a la cantidad de dinero en efectivo existente, simplemente la cantidad de billetes que circulan en la economía es demasiado baja para sostener a toda la masa de dinero bancario que ha puesto en circulación el BCV. Y es que la creación de dinero bancario es mucho más barata y fácil de realizar que la emisión de dinero en efectivo (billete), ya que el BCV no tiene que asumir los costos de impresión de los billetes. Para imprimir estos billetes el BCV debe comprar con divisas en el exterior el necesario papel moneda o pagar directamente por su impresión en el exterior, por ello tiene sentido que ante la grave situación cambiaria del país para el BCV sea más atractivo expandir la liquidez monetaria mediante la emisión de dinero bancario que mediante la emisión de dinero en efectivo. Solamente con tomar datos desde el 2016 hasta la actualidad, podemos ver que la proporción de dinero en efectivo que existe en la economía con respecto a la totalidad de la liquidez monetaria está en una situación de caída libre. Esto significa que de todo el dinero que está circulando en la economía venezolana solamente un 5,66% esta expresado en monedas y billetes, mientras casi el 95 por ciento es dinero bancario sin sustentación física en los bolsillos de los venezolanos, sino en anotaciones en sus cuentas corrientes o ahorros, es por ello, que el gobierno ha estimulado el pago por transferencias y por puntos de ventas, para no obligarse a imprimir más billetes que generaran más inflación.

La culpa es de las mafias

Aunque la explicación anterior es basada en estudios estadísticos llevados a cabo por firmas económicas nacionales muy serias, para el gobierno, esa no sería la causa de la grave crisis de efectivo que desde hace un buen tiempo afecta a la economía nacional. Por el contrario, el gobierno insiste en la existencia de “mafias de billete” y en “sabotaje económico” que han sacado del país por Cúcuta desde que entró en vigencia el nuevo cono monetario, unos 4 mil millones de bolívares. Sin embargo, para el economista José Guerra, el Banco Central de Venezuela (BCV) es el único responsable de la escasez de billetes. Asegurando que así lo demuestran las cifras que publica la propia institución. Guerra sostiene que si bien es cierto que el BCV ha inundado la economía con nuevos billetes en los últimos años, no es menos cierto que la liquidez monetaria, los precios, y el tipo de cambio han crecido aún más rápidamente. En consecuencia, el valor real del efectivo en la economía ha colapsado tanto que simplemente no alcanza. En ese contexto, el también parlamentario asegura que cada día en Venezuela se necesitan más billetes físicos para comprar un producto por el alza de precios. Por ejemplo, un pan canilla hace dos meses costaba 1000 bolívares (10 billetes de cien), hoy su precio es 8 mil bolívares (80 billetes de cien), por poner un ejemplo con un solo producto. He allí el problema el Banco Central de Venezuela no está o no puede seguir imprimiendo billetes sin valor al mismo ritmo que sube la inflación y la masa monetaria en efectivo tiende a disminuir. ¿Qué ha hecho el BCV?. Crea  más dinero electrónico en el sistema bancario para financiar el gasto del gobierno y así diluye el valor del efectivo. Es por eso que la proporción de efectivo frente a la liquidez monetaria total ha caído del promedio histórico de 13% a 8% para finales del mes de noviembre.

¿Cuáles han sido los errores de políticas monetarias?

¿Por qué el BCV no ha podido seguirle el ritmo a la inflación y la liquidez monetaria si imprime tantos billetes? Por dos razones fundamentales. En primer lugar, el BCV tardó demasiado en actualizar el cono monetario e imprimir billetes de mayor denominación, lo hizo a comienzos de este año, cuando debió hacerlo mucho antes. Y es que con una inflación anual de dos y tres dígitos, era imposible seguirle el ritmo a la inflación para siempre. Para los expertos el Banco Central de Venezuela debió haber introducido nuevos billetes hace al menos cinco años: en el 2012. Para ese año, el cono monetario ya estaba desactualizado y el BCV se vio obligado a aumentar el número de billetes un 38% por venezolano —una cifra escandalosa— para satisfacer las necesidades de la economía. El 2013 fue peor. Ese año, por no actualizar el cono monetario, el BCV tuvo que aumentar el número de billetes per cápita en 52% para satisfacer la demanda. Y así siguieron por tres años más. En 2014 los billetes per cápita aumentaron 24%, en 2015 lo hicieron en un 91% y un 45% en 2016. En 2017, ante la desaparición del cono monetario se debió dejar en circulación al billete de 100 bolívares que ya estaba devaluado en su poder de compra para evitar un colapso total.

El resultado de negar la realidad y posponer la inevitable actualización del cono monetario cuando correspondía, es que Venezuela hoy tiene 444 billetes por cada ciudadano, cuando Colombia tiene apenas 55 y México 36. Un absurdo que demuestra que la carencia de efectivo se debe a erradas políticas monetarias, pero peor aún en no haberlas asumido en su momento exacto.

¿Por qué a los bancos le limitaron el efectivo?

Muchas personas tienen dificultades para retirar efectivo en Venezuela. Y es que el Gobierno le ha fijado a los bancos un límite diario de cobro de cheques por taquilla, un monto por retiro, así como un tope diario en los cajeros automáticos, para aquellos usuarios que requieran efectivo. ¿Por qué está pasando esto?. Para los economistas es el síntoma inequívoco que el dinero efectivo en circulación se viene reduciendo paulatinamente con relación a la liquidez monetaria que estaría  contenida en los depósitos bancarios a la vista y de ahorro. La Liquidez monetaria de una economía está representada tanto por el dinero bancario (depósitos transferibles, depósitos no transferibles, bonos financieros y quirografarios, certificados de participación, préstamos hipotecarios, préstamos personales y otros productos bancarios y financieros) y por supuesto por el dinero efectivo en circulación. En una economía con niveles inflacionarios contralados de un digito por mes, el dinero bancario representaría un 80%, porque los billetes físicos con poder de compra se limitan a transacciones pequeñas, como hacer mercado, compras no costosas o pagar servicios, como el transporte público y no existe limites de retiro cuando una persona quiere convertir su dinero bancario en dinero en efectivo. En Venezuela no está sucediendo  así, pues el dinero en efectivo representa tan solo un 5,66% de la liquidez monetaria total, mientras los depósitos bancarios a la vista y de ahorro transferible el 93,67% restante. Esto significa que si todos los venezolanos quisiera disponer en efectivo el dinero que tienen depositado en el sistema bancario, tan solo se le podría dar a cada uno el 5,66% del dinero que tenga depositado. Simplemente la cantidad de billetes es muy pequeña para soportar todo el dinero bancario que ha sido inyectado al sistema, porque el BCV para ahorrarse desde el 2012 hasta enero de 2017 el costo de papel moneda que se paga en dólares o euros, lo que hizo fue crear dinero bancario dejando por consiguiente la hiperinflación rezagados la cantidad de billetes en efectivo que requiere un ciudadano para comprar un determinado producto. Ante esta situación de escasez de monedas y billetes, es imposible que todas las personas logren mantener la cantidad de dinero en efectivo que deseen, por ello los límites a la cantidad de efectivo que se puede retirar diariamente en los bancos se vuelven inevitables para impedir una corrida bancaria o lo que coloquialmente se llama “corralito bancario”.

¿Un nuevo billete que no tiene vuelto?

Ante la carencia de efectivo en la calle el Gobierno optó por emitir un nuevo billete de cien mil bolívares, que actualmente es el de más alta denominación en la economía. Sin embargo, la emisión del papel moneda en vez de resolver la crisis de efectivo, ha creado un nuevo problema: los comercios no tienen para dar el vuelto lo que tranca por completo las transacciones en Venezuela. Lo cierto, es que una errada gestión del BCV no solo dejó a Venezuela sin efectivo, sino que en medio de una grave insuficiencia de divisas debió desembolsar unos 1500 millones al posponer la actualización del cono monetario gastando un dineral imprimiendo un mar de billetes sin valor de compra. Esos errores en la gestión de la economía, ha fomentado la escasez de efectivo, que aunque afecta a todos, impacta con más fuerza en los más vulnerables de la sociedad: a los más pobres, quienes no tienen cuenta bancaria y dependen del dinero físico. Sin suficiente efectivo, estos ciudadanos tienen que ingeniárselas o remitirse al trueque: una práctica costosa e ineficiente que no tiene razón de ser.

El problema sigue latente como un agudo dolor de cabeza, siendo por demás innecesario e inédito para una Venezuela que ya está sufriendo la peor crisis económica y social de su historia.

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