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LA UNIDAD CRISTIANA

Eleazar Bruzual

Luc. 12:51 ¿Pensabas que he venido para dar paz en la tierra? Os digo no, sino disensión”. Esta aseveración del Señor, puede ser malinterpretada, pero tal como está no quiere decir sino está cosa: Quien esté conmigo debe guardar la pureza doctrinal, incluso en forma intransigente, con intolerancia, de tal manera que pueda ser causa de división de una familia. , y aún contraponer a un padre con sus hijos, cosa por lo demás comprensible en razón de que Dios está sobre todas las cosas. Del seno de la propia iglesia de Cristo han surgido interrogantes: ¿por qué si predican lo mismo, no se unen? ; Y a estas preguntas hay que darles respuestas. Para responder a estos planteamientos hay que hacer un deslinde, entre los verdaderos cristianos y los llamados cristianos. Son reales los que confiesan a Cristo con su boca y reciben testimonio del propio Dios por el Espíritu vivificante: los renacidos; pero no lo son los llamados así mismos cristianos manejadores de la idolatría, los cuales no forman parte de una unidad cristiana verdadera. Al hablar de los renacidos hablaríamos de la unidad en torno al cuerpo de cristo, no significa que dos miembros o más de la iglesia deban convertirse en uno solo para ser unidad, sino que aún conservando cada miembro sus propias funciones, sirvan como conjunto en un todo que es el cuerpo. Cuando Cristo dijo: “Mas no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en Mí por la palabra de ellos…”, hizo una oración para constituir una malla espiritual con todos los creyentes redimidos; es precisamente en esa malla donde está la unidad, es decir, el “todos en uno” del que habló más adelante siguiendo la secuencia del versículo anterior.  Así pues, no es  posible ver a la iglesia de Cristo revuelta con no renacidos, pero tampoco unida bajo una sola denominación; por la sencilla razón de que los diferentes órganos del cuerpo en el hombre, sobre la cual se teje la comparación de Pablo en I de Corintios 12:12; además de cumplir diferentes funciones, también están constituidos de variados tejidos y formas a semejanza de las diferentes federaciones, concilios,  asambleas, etc., que conforman el cuerpo de Cristo. Es pues la iglesia del Señor, los hijos espirituales unidos, un número de personas dentro del mundo que pertenece al cielo, de vocación celeste y que está en la tierra como extranjera; una asamblea global de renacidos en quienes el Espíritu Santo obra para juntarlos en el nombre de  Jesús, fuera de toda organización humana, para adorar, orar y recibir edificación de lo alto. Es de esta forma como debemos concebir la unidad de la iglesia  de Cristo; amándonos unos a otros  como parte de una unidad somática; pero rechazando cualquier incorporación al cuerpo de elementos extraños, tal la pretendida unidad ecuménica. ¿A quién considerar hijo de Dios?; Lo esencial es confesar con testimonio que se ha aceptado a Cristo como el Salvador; después como se ore, como se alabe o como se adore, son componentes de la sazón que cada denominación aporta.  La misión de la iglesia de Cristo es ganar almas para Jesús.

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