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Los niños siguen en la calle…

En Venezuela es común ver a un niño, o grupos de niños, incluyendo hembras, acercarse a una persona y pedirle dinero para comer. “señor deme para comprar un pan que tengo hambre”. ¿Cómo puede suceder este drama en la primera potencia petrolera del mundo?. Esa dolorosa escena se repite en todas las ciudades del país, pero en Caracas la capital, donde residen los Poderes Públicos Nacionales la cosa es horrorosa. Y es que esa dolorosa realidad que viven nuestro niños en todo el país, nos hace recordar la letra profética de una canción de Franco de Vita, compuesta en la cuarta república, cuando el hecho ya despuntaba como un grave problema para el Estado venezolano, en los albores de la crisis económica que dejaba el viernes negro de Luis Herrera Campins. El compositor dibuja en ese entonces,  que en Venezuela, una mayoría de nuestra infancia estaba creciendo entre  “la basura, la peste y el hambre” convirtiéndose en “Hijos de la Oscuridad”.  Hoy los niños de la calle siguen aumentando, a la población infantil  es frecuente verlas en los vertederos de basura buscando algo con que alimentarse, rebuscando entre los desechos de que deja la sociedad, plástico, vidrio, cartón, hierro y aluminio; para poder obtenerlos y así venderlos como material de reciclaje para poder mantenerse. A finales de los noventa, cuando el Hugo Chávez candidato, en su famoso mitin en el Ateneo de Caracas, prometió quitarse el nombre si en su gestión había niños en la calle, el fenómeno tenía otros matices, pues para 1997  los niños que se estaban “perdiendo” en el inframundo, eran los llamados huelepega. Luego, entre 2004 y 2005, hubo un nuevo incremento, sin embargo, el país entró en una fase de recuperación económica luego del golpe de Estado y el paro petrolero y las cifras de niños deambulando disminuyó mucho. Sin embargo, hoy día la mendicidad infantil aparece con mayor fuerza, pero asociado al hambre y al recrudecimiento de la crisis económica, la carencia de alimentos y el bajo poder adquisitivo del salario, que impide a los padres llevar a la mesa proteínas y carbohidratos de calidad por sus elevados precios, no quedando otra alternativa que enviar a su hijos a “trabajar” y alimentarse en las calles con lo que consigan.  Según el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros,  “…hay un incremento en la presencia de niños en situación de calle que está relacionado con el problema para conseguir alimentos. Antes iban a la calle por violencia intrafamiliar y explotación laboral infantil, ahora es el hambre. No hay suficiente comida en los barrios que garantice que ellos permanezcan en casa, los programas alimenticios no les llega con regularidad y los padres cada día son más pobre para comprarles comida”. Muchos Consejos de Protección de NNA en el país, manejan estadísticas, pero no las publican por temor a ser despedidos. Una fuente del consejo de protección de Libertador en Caracas, aseguró  “…que  hay niños y niñas pidiendo por la calle y en los centros comerciales. En los recorridos que hemos realizado, más que dormir en la calle, están pidiendo, hurgando entre la basura en compañía de adultos. Otras veces solos”. Pero en toda la nación la situación de calle infantil ya es alarmante, y no existe ni pronunciamiento, ni una campaña gubernamental para sacarlos de mendicidad que los puede llevar a delinquir o a la prostitución en el caso de las niñas para poder obtener el dinero fácil que necesitan para su subsistencia. El artículo 117 de la Ley Orgánica de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes, se establece un conjunto de órganos y servicios que coordinan las políticas, programas y acciones destinadas a la protección y atención de la población infantil y adolescente en situación de pobreza o afectados por otras circunstancias. Sin embargo, en la práctica tales programas y políticas no funcionan o son insuficientes. La Misión Niños y Niñas del Barrio o la de Hijos de Venezuela, para incluir a los muchachos en situación de calle, no dan abasto, bien sea por falta de recursos o por no tener suficientes cupos en las casas de abrigo. Hoy, más de 18 años después, la situación de calle infantil ha  empeorado. La escasez de alimento y la crisis han desvalorizado la calidad de vida y los niños siguen estando en riesgo y vulnerabilidad convirtiéndolos de “Hijos de la Patria”, en “Hijos de la oscuridad”, tal como lo retrató Franco De Vita en su canción homónima, quien nos supo explicar el dolor que sienten los niños en situación de calle en nuestro país, esos que se despiertan con la duda de si podrán comer o no, o si la vida les regalará un día más o sencillamente el hambre se los quitará…

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