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¡Paludismo mete miedo!

La malaria mete miedo

El repunte del paludismo tiene preocupada a la población y es que el año 2017 cerrará con un elevado número de casos por lo menos en 14 estados del país. Pero a esta nueva amenaza de epidemia, se suma la falta de medicamento de una enfermedad que si no se trata a tiempo podría generar la muerte de las poblaciones más vulnerables en el país: niños, ancianos y mujeres embarazadas. Y es que la aguda crisis económica de Venezuela ha golpeado la salud de la población, algo que se ha reflejado en los casos de malaria en el país, que crecieron un 76% en 2016, según los últimos datos oficiales disponibles. El caso de Venezuela mostrado el pasado 6 de noviembre (día mundial de la malaria) en el foro Malaria en las Américas 2017, convocado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Organismos no gubernamentales como la Sociedad Venezolana de Salud Pública y la Red Defendamos la Epidemiología Nacional registraron hasta octubre un salto con respecto al 2016 de un 42% en los casos del estado de Bolívar, propenso al mosquito por ser una zona selvática, minera e industrial. Según el Observatorio Venezolano de Salud (OVS) indicó que han aumentado 525% las muertes por malaria entre los años 2000-2016. La ONG explicó que de 24 muertes que se registraban antes de ese periodo, aumentaron a 150 decesos. Aseguró que la epidemia se está expandiendo rápidamente en el país, lo que está afectando poblaciones “vulnerables y países vecinos”. Aunque el estado Bolívar es uno de los más afectados, donde se han registrado al menos 206.240 casos. Se teme que se propague por la escasez de medicinas para prevenir la enfermedad. Los otros estados donde se han diagnosticados casos son Sucre y Amazonas donde las cifras comienzan a aumentar silenciosamente en hospitales urbanos, ambulatorios y centros rurales provocando muertes por la falta de tratamientos antimaláricos.

Población en grave riesgo

La expansión de la epidemia de malaria en Venezuela llevó a las autoridades de la Organización Mundial de la Salud (OMS) a reconocer por primera vez que en Venezuela existe una “crisis humanitaria” por los graves riesgos que tiene la enfermedad para la salud de la población. El Programa Mundial contra la Malaria, en colaboración con el Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS, presta apoyo y facilita respuestas ante las situaciones complejas provocadas por el paludismo. La instancia centra su atención en cuatro países donde estas crisis han conllevado a un aumento de los casos por la enfermedad: Nigeria, Sudán del Sur, Yemen y Venezuela. “La OMS está apoyando respuestas de emergencia al paludismo en Nigeria, Sudán del Sur, Venezuela y Yemen, donde las crisis humanitarias en curso plantean serios riesgos para la salud”, resalta el Informe Mundial de Malaria de 2017, divulgado el pasado 29 de noviembre, cuyo documento explica que el abordaje de las situaciones complejas provocadas por desastres naturales, conflictos bélicos y crisis políticas interrumpen la prestación de servicios y la implementación de intervenciones para atender la epidemia. En el informe se dedica un apartado especial para explicar la “situación compleja de malaria” que enfrentan estos países. Conozca los puntos más resaltantes que la OMS apuntó sobre el país: A pesar de que Venezuela fue ejemplo en el continente al convertirse en la primera nación en ser declarada libre de malaria en 1961, la crisis política y económica ha influido en el aumento de casos de paludismo desde 2008. Entre 2015 y 2016, el aumento de casos de malaria pasó de 136.402 a 240.613; es decir, un incremento de más de 76%, superado por Brasil. Los casos informados en 2016 fueron los más altos de la historia del país. 74% de los casos de malaria se concentra en el estado Bolívar, donde 43% de los casos se producen en el municipio Sifontes por las movilizaciones de pobladores que practican la minería ilegal en la zona. “Cerca de 40% de los casos de la República Bolivariana de Venezuela fueron reportados en mineros”. La OMS señala que la malaria se ha extendido gradualmente hacia otras áreas, incluyendo a algunos territorios que fueron declarados libres de la enfermedad. La OMS precisa que, a pesar de la gratuidad de los medicamentos antimaláricos, la disponibilidad se ha reducido. El rendimiento del Programa Nacional Antimalárico ha sido bajo. El número de personas protegidas por rociado residual en interiores disminuyó, significativamente, de 2,7 millones personas en 2015 a 30.000 personas en 2016. La cobertura de uso de mosquiteros tratados con insecticidas bajó considerablemente porque estos no fueron considerados como herramienta principal para el control del mosquito transmisor de la enfermedad. Venezuela no tiene condiciones para recibir financiamiento del Fondo Mundial de Malaria, SIDA y Tuberculosis, por lo que no puede recibir fondos de otras fuentes externas. Desde 2010, el país ha reducido el financiamiento para atender la malaria. Venezuela destinó 10 millones de dólares en 2015 y en 2016 apenas invirtió 2,2 millones de dólares, pese a que el repunte de casos con paludismo se duplicó en ese periodo de tiempo.

Más casos, menos medicamentos

Para el cierre del mes de noviembre los expertos estiman que habrá más de 250 mil contagiados de paludismo en el país, sin embargo, el incremento de casos es inversamente proporcional a la diminución de los inventarios de fármacos antimaláricos que se agotaron hace dos semanas, de acuerdo a los datos expuestos por la Sociedad Venezolana de Salud Pública y la Red Defendamos la Epidemiología Nacional.  José Félix Oletta, miembro de la sociedad y exministro de Salud, aseguró que están materialmente agotados los inventarios nacionales. Especialmente en las zonas de alta demanda, ante esto el Ministerio de Salud tomó la decisión de reubicar las reservas de otras regiones para cubrir temporalmente la demanda elevada por la epidemia. Indicó que la procura de estos medicamentos pueden llevar de cuatro a nueve meses, por ello se amerita los aportes internacionales. Los medicamentos antimaláricos están restringidos solo para el uso oficial del Ministerio de Salud, por lo que no se consiguen en las farmacias privadas. Siendo el programa de Salud Ambiental quien se encarga de la procura, distribución y dispensación. Rafael Orihuela, investigador del Instituto de Medicina Tropical de la Universidad Central de Venezuela (UCV), explicó que para tratar el parásito del falciparum se requiere de las tabletas de artesunato o también conocido como sales de artemisa acompañada de mefloquina. Así como la quinina oral o inyectada, artemeter combinada con lumefantrina. Para el vivax es ideal la cloroquina porque evita la recaída. El experto señaló que el pronóstico para los pacientes es preocupante, ya que el Gobierno nacional no acepta la ayuda humanitaria y sostienen una deuda de 50 millones de dólares con los fondos internacionales. Esto complica la compra a los proveedores.

Medicina de la India

Para salirle al paso a las denuncias sobre escases de antimaláricos en el país, el vicepresidente de la República Bolivariana de Venezuela, Tareck El Aissami,  anunció que los tratamientos para combatir el paludismo y la malaria llegaron provenientes de India para atender a las poblaciones afectadas por la enfermedad contagiosa. El vicepresidente expresó, que: “…ante la prohibición de la venta de medicinas contra el paludismo y la malaria que ordenó el Gobierno de Colombia, principalmente la Primaquina, elaborada por el Laboratorio internacional BSN medical de Colombia, usada para combatir la malaria, hemos traído el tratamiento de la India”. Maduro acusó recientemente a su homólogo colombiano, Juan Manuel Santos, de bloquear la compra de medicamentos contra la malaria, para cumplir supuestamente con las sanciones financieras de Estados Unidos que prohíben a empresas de ese país hacer negocios con el Gobierno venezolano. Pero el ministro de Sanidad colombiano, Alejandro Gaviria, indicó luego que no interfieren en las ventas privadas de las farmacéuticas. Las autoridades venezolanas anunciaron que al país arribaron desde unas 200.000 pastillas. Los pacientes deben ir hasta cuatro veces a su centro de salud más cercano para completar la dosis gratuita, que no se entrega completa, ya que los funcionarios alegan que deben combatir la reventa.

Hoy arranca jornada de vacunación

A partir de hoy 4 de diciembre, las autoridades de salud de Venezuela han manifestado que se realizará una jornada de vacunación contra la malaria y el paludismo en diversos estados del país, incluyendo al estado Sucre. La información la ofreció el ministro para la Salud, Luis López, quien agregó que el gobierno recibió una dotación de medicamentos contra esta enfermedad provenientes de India. El titular de Salud expresó que esta jornada de vacunación permitirá atender de manera prioritaria a la zona sur del país que esta siendo atacada por esta enfermedad, pero también a otros estados del país cercanos al epicentro de la epidemia.

Una epidemia vergonzosa

Para José Félix Oletta, miembro de la sociedad y exministro de Salud, la epidemia de paludismo que hoy sufre Venezuela es “vergonzosa”. El experto asegura que la debacle en la salud pública comenzó de manera acelerada  hace cinco años,  debido a la ineficiencia de quienes han conducido el máximo ente rector en salud durante estos 18 años de “gobierno” y que se han caracterizado por una gran corrupción, lo que se ha convertido en una de las causas más relevantes de esta grave crisis humanitaria. A manera de información, con relación al avance del paludismo, en 2014 se registraron de manera oficial 90.000 casos acumulados; 2015 finalizó con 136.042 casos y el año pasado, según cifras del último boletín epidemiológico, hubo 240.613 casos. Por si fuera poco, también por información de expertos, Venezuela quedó por debajo de Haití en materia de control de la malaria, pues dicho país terminó el año 2016 con 200.000 casos. Actualmente, hay una expansión geográfica del paludismo en Venezuela y prácticamente se ha extendido a casi todo el territorio nacional; las proyecciones para este año se calculan en más de 500.000 casos, lo cual es muy grave. Venezuela, desde  el año 2010, tiene un convenio con el fondo estratégico de la OMS para adquirir medicamentos antimaláricos a un costo accesible. No obstante, dichos medicamentos no están disponibles en su esquema completo de tratamiento y si existen, son “secuestrados” y se venden en la modalidad de “bachaqueo”, por lo que impera la corrupción  en este aspecto, sobre todo en el estado Bolívar. De paso, la data epidemiológica pasó a control militar, por lo que suponemos que el silencio oficial será indefinido. Nos podemos dar cuenta de que la epidemia de paludismo en Venezuela sigue reflejando una situación de vergüenza en el ámbito de la salud pública debido a la ignorancia e indiferencia de quienes lamentablemente “gobiernan” y que falta poco para situarnos en la Venezuela rural de los años treinta del siglo pasado. Ante este drama de salud publica que vive el país destaca  una frase del maestro Arnoldo Gabaldón: “Para llevar adelante nuestro país, hay que servirle y no servirse de él”. El paludismo en Venezuela ya comienza a meter miedo.

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