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UDISTAS

El futuro nos alcanzó

Francis Aponte *

A finales del 98, presencié una conversación entre docentes universitarios, en la que se discutía acaloradamente la conveniencia de elegir a un exmilitar golpista como presidente. Dos de ellos, llevados por la exacerbación reinante en el país por la candidatura de Chávez,  afirmaban el final de la pobreza, los vicios  y la corrupción adeco-copeyana.  La tercera, letrada en temas ideológicos, políticos y sociales, sin inmutarse por los embates del apasionamiento del momento, argumentaba sobre los fracasos de las revoluciones comunistas en el mundo  y de lo que se suponía iba a ser el más grande  fiasco en nuestra historia republicana: “la Revolución del Siglo XXI”. Advertía con total convicción que estábamos entregándole nuestro país al más demoledor sistema militarista reproductor de hambre, miseria  y muerte. De aquella ilustrativa disertación antichavista, recuerdo bien el grado de incredulidad de los presentes ante la posibilidad de que tal escenario pudiera materializarse algún día en el país.  Desafortunadamente, ese sombrío y “lejano” futuro nos alcanzó y la realidad nos golpea  a diario mostrándonos cuánto nos  hemos empobrecido económica, social y moralmente.

A ese panorama lleno de carestías, sufrimientos, incertidumbres y miedos, el presidente de la república responde, haciendo gala de burla, con un “estamos jodidos pero felices”. No puede disimular el disfrute por la necesidad ajena. Jodidos nosotros, felices ellos. La fórmula es simple y efectiva: a mayor necesidad, mayor dominio y dependencia. El poder y el dinero lo valen, pensará. Es por ello, que el gobierno ignora las crecientes cifras de desnutrición, decesos, enfermedades, desempleo, destierros  y crímenes. El presidente confiesa que “duerme como un bebe”. No es su objetivo solucionar los problemas de los venezolanos, sino perpetuar un modelo político, económico y social que le permita a él y a sus “leales” militares disfrutar del poder. No importan la ruina y destrucción de todo. No es casualidad que en un año tan deprimido económicamente, las respuestas a la crisis hayan sido más represión, asesinato, persecución y encarcelamiento de la disidencia, así como la elección de una ANC ilegítima y el lanzamiento de  su candidatura presidencial.

El destino nos alcanzó. Hoy estamos peor que ayer, pero quizás mejor que mañana. Mientras estos patibularios se mantengan en el poder, el sufrimiento colectivo se agravará. La miseria que propagan seguirá asechándonos y acorralándonos. El único consuelo que parece quedar es el aprendizaje que este costoso error político nos deja. Quizás tome más tiempo y  vidas, quizás ninguno de nosotros tendrá la oportunidad de ver a este país resurgir. Este es el error histórico que nunca se nos perdonará y que no debe repetirse jamás.

* Profa. Dpto. Idiomas Modernos, UDO-Sucre

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