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La quiebra moral de un país…

¿Por qué Venezuela es el único país petrolero en el mundo, que teniendo las más grandes reservas de hidrocarburos, no muestra niveles de desarrollo, ni estándares altos de calidad de vida de sus ciudadanos? Hoy es el país con mayores problemas económicos de todos los países exportadores de petróleo del mundo. La potencia energética, es hoy el país menos próspero de toda Suramérica, superado sólo por Haití. ¿Pero por qué nos convertimos en un país rico, con un pueblo inmensamente pobre? Porque el petróleo sólo ha servido para que los gobiernos de turno retengan el poder, no para crear más y mejores fuentes de empleo, mejores niveles de producción, mejores industrias y empresas, mejores sistemas educativos, mejores vialidad, salud, turismo y desarrollo humano. El país desperdició la renta petrolera más grande de su historia, lo que no hicieron otros productores de petróleo como Nigeria o Malasia, cuando hace 20 años éramos el quinto exportador mundial de crudos livianos y pesados. Arabia Saudita o Noruega, este último el país más próspero del mundo, aprendieron una sencilla lección: que el petróleo por sí sólo no genera empleos, su renta debe invertirse para fomentar y desarrollar nuevas industrias, nuevos mercados, nuevas formas de comercio e intermediación mercantil, nuevas formas de energías alternativas. Y es que mientras en esos países, la inversión privada creció, la clase media se fortaleció, la economía se vigorizó y la moneda alcanzó niveles óptimos de transabilidad, en Venezuela, sucedió todo lo inverso,  el petróleo fue rebajándoles los sueldos y salarios a los venezolanos llevándolo a niveles de un pírrico valor mermado por la inflación más alta del mundo. Un país como Noruega, que exporta unos 4 millones de barriles diarios de petróleo, los ciudadanos tienen un ingreso per capitá superior a los mil dólares mensuales, pues el gobierno noruego, ha invertido sabiamente el dinero de su industria de hidrocarburo y gas en un gigantesco fondo soberano, cuyo valor se calcula en $900.000 millones; es propietario del 1% de todas las acciones del mundo entero y es lo suficientemente grande para hacer millonarios a todos los ciudadanos del país en la moneda local: la Corona. En la práctica es una cuenta de ahorros descomunal que garantiza a cada ciudadano una vida sin carencia y una vejez tranquila y sin zozobras. Noruega ha sabido vencer la maldición del petróleo. En Venezuela con un barril de petróleo que se mantuvo por espacio de 7 años por encima de los 100 dólares, es inexplicable que el pueblo pase hambre y desee emigrar a otros países ejerciendo trabajos “sucios” sólo porque se niegan a gastar sus fuerzas por unos devaluados bolívares. En Venezuela, el gobierno no formó un fondo soberano, al cual puede disponer todo venezolano que necesite en virtud de su estado de extrema necesidad, bien sea por alimentos o medicinas. Por el contrario, aún no ha sido cuantificable el descomunal robo que le han hecho al patrimonio nacional, pues los escándalos de corrupción de Pdvsa sólo son un piquito de la montaña, sin contar los chorros que se fueron por Cadivi y los controles cambiarios. Los factores de poder se rasgan las vestiduras al decir, que tenemos una faja que está full de petróleo como para 300 años más, un arco minero lleno de oro, diamantes, coltan y uranio,  y con ello calculan que la riqueza que entrará a las arcas públicas serán astronómicas, pero que no se siente en las calles, ni en los bolsillos de los ciudadanos. He allí la verdadera pobreza de nuestro país, la mentalidad de los gobernantes, que siguen estructuralmente, genéticamente como diría Arturo Uslar Pietri, “contando los pollos antes de nacer”, gastando el dinero de un petróleo y de unos minerales que no se han extraído, ni refinado. Venezuela lastimosamente, la potencia energética que en otrora se prometió, es el único país petrolero del mundo, que a pesar de haber gozado de altos ingresos,  sus ciudadanos amanecen cada día más pobre, con mas escasez, con más deuda sin haberlas adquirido, con mas inflación, con menos divisas y reservas internacionales. El sol no puede taparse con un dedo, no somos potencia, ni somos ricos, somos un país pobre.  Lo rico de Venezuela está en su subsuelo, lo pobre está en la mente de sus gobernantes, que en vez de pensar en las futuras generaciones, piensan en las próximas elecciones, en como quedarse para siempre en el poder y en cómo seguir engañando a la gente con el cuento chino de un socialismo austero para el pueblo, pero opulento y de derroche para aquellos a quienes delegamos el mandato de administrar nuestras riquezas, pues nuestra principal quiebra no es la económica, sino la moral…

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