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¡Siguen cayendo como moscas!

No hay guerra en el chavismo

La ola de detenciones de altos chivos de la revolución continúa. Y es que esta semana cayeron dos primos del ahora exembajador ante la ONU Rafael Ramírez, en una enredada trama que pudiera terminar en una persecución entre quienes hoy gobiernan contra aquellos que sirvieron al comandante Hugo Chávez y que hoy bajo las imputaciones de corrupción son tildados de traidores y ladrones. Saliéndole al paso a esas insinuaciones, el fiscal general de Venezuela, Tarek William Saab, negó que la captura de altos cargos y exfuncionarios por presunta corrupción en la petrolera estatal PDVSA obedezca a una lucha de poder dentro del oficialismo. “¿Una lucha interna de qué? Acá lo que hay es una lucha frontal contra quienes le han hecho daño al país”, dijo Saab, al ordenar la captura de otros seis exdirectivos de PDVSA. Desde octubre un centenar de personas han sido arrestadas por diversos hechos  de corrupción en la compañía, según el Presidente Nicolás Maduro, que ordenó una “limpieza” en la que es considera el pilar de la colapsada economía venezolana. Entre los capturados se encuentran Eulogio del Pino y Nelson Martínez, ambos exministros de Petróleo y expresidentes de PDVSA, cercanos a Rafael Ramírez, quien el pasado anunciaba su renuncia como embajador de Venezuela en la ONU en una negociación que lo absolvería de traerlo a Venezuela para enviarlo a la cárcel.

Un conflicto por la paternidad

En un artículo de la periodista Fernanda Kobelinsky, publicado en el portal web Infobae, relata que la historia que circula entre los factores de poder cercanos al expresidente Chávez, que cuando éste estaba en su lecho de muerte, llamó a sólo cuatro figuras “rojitas”, a quienes les hizo  jurar que preservarían vivo  su  legado. Nicolás Maduro al parecer no estuvo allí, tal como lo dejó entrever Rafael Ramírez el expoderoso zar del petróleo venezolano. Sin embargo, esto no pareció importarle al mandatario nacional, quien ha dejado fuera de la revolución a más de uno que se creen “más hijos de Chávez” que él. Hoy, esa guerra interna por la paternidad con el líder supremo ya estalló y el principal símbolo de esa confrontación ha sido Rafael Ramírez y sus primos a quienes se les acusa de blanqueo de dinero y legitimación de capitales robados a Pdvsa mediante un banco en Andorra de capital portugués-venezolano. Por ello, el otrora hombre fuerte de Chávez, ex ministro de Petróleo, presidente de PDVSA y exembajador ante la ONU, renunció, se fue del imperio, pero mediante una carta le dice a Maduro que “seguiré defendiendo el legado del comandante Hugo Chávez desde donde esté”. Asegurando que “…se  me ha removido por mis opiniones, me mantendré, pase lo que pase, leal al Comandante Chávez”. A criterio de Kobelinsky, con esta especie de “purificación de la revolución”, Maduro busca sacar del camino hacia las presidenciales de 2018 a los enemigos que cuestionan su liderazgo tanto a lo interno, sin importarle que hayan sido “hijos de Chávez”.

Los corruptos estaban en el gobierno de Chávez

Para la periodista, Nicolás Maduro, -quien ya declaró que se postulará en el 2018 para la reelección, a pesar de que el 65% valora como negativa su gestión- buscará elaborar un discurso que lo distancie de los hechos de corrupción que han sucedido durante estos 18 años de revolución, arrojándole la culpabilidad a los exministros y exfuncionarios del gobierno de Hugo Chávez. “…en la campaña dirá que él enfrentó la corrupción, aun cuando durante 18 años no haya hecho nada para frenarla. Adjudicará a “los corruptos” la responsabilidad del quiebre del país y, como dice un colega que pidió expresamente no ser citado —para que no le quiten el pasaporte en el aeropuerto de Maiquetía—, “se presentará sanito como candidato en 2018”. Asegura Fernanda Kobelinsky. Sin embargo, la analista asevera que con la purga entre los factores “leales a Chávez”  y los que siguen a Maduro, el Jefe de Estado, también reforzará el poder militar dentro del Gobierno para garantizarse su respaldo. Pero lo cierto es, que con esta especie de “purificación de la revolución” liderizada por el fiscal Tareck W Saab, Maduro saca del camino hacia las presidenciales de 2018 a los enemigos que cuestionan su liderazgo. Pretendiendo arrojar la culpa de la bancarrota de Pdvsa sobre un centenar de directivos y dos expresidentes, que dejaron quebrada por corrupción a la única fuente de ingresos del país. Es que PDVSA genera con sus exportaciones el 95% de los dólares que ingresan el Estado. De allí sale todo: el dinero para importar comida —el país caribeño compra en el exterior más del 70% de lo que consume—, la financiación de los planes sociales —las misiones—, el dinero para la maquinaria propagandística del régimen y también la tajada para los codiciosos funcionarios.

¿Puja de poder o guerra de Mafias?

Según el fiscal Tareck W Saab en el país no está ocurriendo ninguna puja de poder, ni lucha interna entre facciones del chavismo contra el madurismo. Pero si ha sostenido que existen muchas mafias que disfrazadas de rojo “le han hecho daño al país”. Es por eso que analistas y expertos del tema de la inmensa corrupción que subyace a la bonanza petrolera que tuvo la revolución por más de una década, sostienen que en el país se está presenciando una guerra de mafias. Sin embargo, las opiniones están divididas, pues para el economista Luis Olivares, “aquí no hay una lucha contra la corrupción, esto es una interna. Le están cobrando a Ramírez sus críticas sobre el rumbo económico”. El especialista recalcó que la nueva conducción de PDVSA “no sabe nada de petróleo” “Los militares siempre quisieron entrar en PDVSA y ahora van a manejar mucha plata y mucho poder, eso no es una buena noticia. Además, hay serias dudas del compromiso de pago de deuda que pueda tener Quevedo, lo que va a impactar negativamente en la industria petrolera venezolana. Al menos Eulogio del Pino y Nelson Martínez sabían lo peligroso que era no pagar. La analista Sebastiana Barráez, si piensa que existe dentro del chavismo “una puja de poder en pleno desarrollo”. “Cualquier mirada dudosa, aquel gesto no complaciente o aquella sonrisa forzada, coloca bajo sospecha al funcionario. Entre más cerca esté de la silla presidencial, más vulnerable se vuelve, más cuidado debe tener”. Para ella, no cambiaron los tiempos en el poder: “Maduro llegó a la presidencia, sustentado en la bendición de Chávez, entre la envidia y la molestia de quienes se consideraban con más méritos. Nicolás fue lidiando con habilidad, desarticulando enredos, eliminando adversarios, hasta que le tocó a Ramírez”. A juicio del diputado de Vente Venezuela por el estado de Anzoátegui, Omar González, “a Maduro se le salió de control la rivalidad entre las diferentes corrientes que hacen vida en el interior del régimen. Antes se hablaba de los sectores civilistas y militaristas en el seno del régimen, pero esto sería otorgarles una connotación ideológica, pero la verdad es que el país está observando una sencilla pelea entre bandas”. “Esto es un conflicto mayor por el control del poder para seguir saqueando los recursos que le quedan al país. Una guerra de mafias que está alterando de manera radical el equilibrio de poder dentro del régimen, las Fuerzas Armadas y el PSUV. Una guerra de mafias que amenaza con terminar de destruir a Venezuela”, denunció el dirigente opositor.

No van a silenciar las investigaciones

Varios líderes opositores atribuyen esa ofensiva a una lucha de poder entre Maduro y Ramírez de cara a las presidenciales de 2018, en las que el mandatario planea buscar la reelección. En ese contexto, el diputado a la Asamblea Nacional Julio Montoya, señaló que la guerra entre Maduro y Ramírez, “…parece una ‘vendetta’ entre el cartel de Medellín y el cartel de Cali”,  evocando a dos de las organizaciones del narcotráfico en Colombia ya desarticuladas. Inmediatamente el fiscal Tareck W Saab le salió al pasó a las declaraciones, asegurando que sólo buscan desprestigiar el trabajo minucioso que está realizando el Ministerio Publico, y que además desde la oposición buscan “silenciar las investigaciones en Pdvsa porque han salido nombres ligados a la MUD”. Saab informó de  la detención de Diego Salazar,  primo de Ramírez, y José Enrique Luongo, su socio, por el presunto desvío y blanqueo en el banco de Andorra, en España  de 1.498 millones de euros de fondos públicos, entre 2011 y 2012. Según el Fiscal,  tanto Luongo como Salazar, integraban una organización internacional conformada por al menos 60 exfuncionarios de la estatal petrolera y el Ministerio de Petróleo, la cual, “utilizó más de 40 empresas fantasmas y unas pocas reales, para manejar y blanquear fondos derivados de hechos de corrupción, y a la vez ocultar la identidad de los beneficiarios”. El titular del MP indicó que la trama de Andorra significa el cierre de una época en la que “aliados a una empresa de un gran poder financiero que es para el pueblo, no un paraíso para él y sus familiares, intentaron impunemente desfalcar este país”. Además denunció como cómplices de la corrupción a todos aquellos quienes han querido desvirtuar la lucha contra este flagelo presentándola de una manera “bufonesca o caricaturesca como parte de una lucha interna. ¡No! El que lo diga, aquí lo denuncio públicamente, es partícipe de la corrupción. Tiene las manos metidas”. Informes de inteligencia advierten que desde 2006 el monto lavado alcanzaría 4.200 millones de euros, añadió el funcionario, indicando que Venezuela pedirá la repatriación de los recursos.

¿Maduro exento de responsabilidad?

El Presidente Nicolás Maduro ha expresado que: “…todos los cargos y contratos de PDVSA pasaran a supervisión y revisión de Nicolás Maduro”. Una suerte de “borrón y cuenta nueva”, lo pasado no es su responsabilidad. Sin embargo, para los diputados opositores la inocencia del presidente en los casos de corrupción recién descubiertos en la estatal Pdvsa y de lavado de dinero por parte de funcionarios del país a través de la Banca Privada de Andorra de ser analizada. En ese sentido, el diputado opositor Julio Montoya, que ha liderado investigaciones legislativas por corrupción desde hace varios años, mostró documentos que, según dijo, demuestran la anuencia de Maduro ante estos delitos, destapados estos días por el Tarek William Saab. El legislador aseguró que cuando Maduro era presidente del Parlamento en 2005 “prohibió la comparecencia de directivos de Pdvsa” y que en 2011, cuando se desempeñaba como canciller también fue nombrado director de Pdvsa. También, denunció que el TSJ prohibió el año pasado investigar a Ramírez y acusó a la justicia y al Gobierno de estar omitiendo otros nombres de exfuncionarios señalados por delitos que implican cientos de millones de dólares en desfalco a la principal industria del país. Sin embargo, el presidente Maduro ha  amenazado que “los nuevos ricos, los bolichicos, ladrones, saqueadores de un pueblo. A la cárcel, que se le expropien todos los bienes y regresen toda la plata, porque esa plata es del pueblo”.

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