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¿Se desmontó el control de cambio?

Los controles cambiarios en Venezuela

El control de cambio es un instrumento para regular la compraventa de divisas con el fin de proteger las reservas internacionales. Se debe utilizar en forma transitoria mientras se eliminan las distorsiones que atentan contra los propósitos generales del programa de desarrollo económico y social. Venezuela tiene amplia experiencia en la aplicación de controles de cambio en distintas circunstancias, diferentes métodos y diversos resultados.  En nuestra era moderna se han aplicado en los años 1960, 1983, 1994 y 2003. En el mes de enero de 1958 cayó la dictadura militar de Pérez Jiménez. En diciembre de ese año Rómulo Betancourt fue electo Presidente de la República. La situación económica y fiscal era grave. El mundo político estaba convulsionado. El sector privado veía con desconfianza a Betancourt. Había pugnacidad entre los partidos de la coalición gubernamental. Hubo varios intentos militares de golpe de Estado. La reducción de las reservas internacionales condujo en 1960 a implantar el control de cambios, el cual se mantuvo por cuatro años, período en el cual hubo un manejo prudente de las cuentas fiscales, se estabilizó la economía y se obtuvieron resultados macroeconómicos positivos. En el período 1974-1979 bajo la presidencia de Carlos Andrés Pérez, la economía venezolana tuvo dos etapas muy distintas. En 1974 se triplicaron los precios internacionales. Venezuela vivió una bonanza imprevista. El exagerado entusiasmo público y privado “recalentó” la economía, que obligó a su “enfriamiento” en los dos últimos años. En 1979 Luis Herrera Campins fue electo Presidente de la República. Su política incongruente generó recesión económica. Las reservas internacionales disminuían diariamente, lo que llevó a un nuevo control de cambios en febrero 1983. En 1988, Carlos Andrés Pérez es elegido por segunda vez Presidente de la República. Venezuela era totalmente distinta a la de 1974. Grandes desequilibrios en las cuentas nacionales y unas reservas internacionales con niveles críticos, le llevaron a implantar el Programa de Estabilización y Ajustes Macroeconómicos. Una de las primeras medidas en 1989 fue eliminar el control de cambios y establecer la libre convertibilidad con flotación en el mercado. En enero de 1994 estalla la crisis bancaria, una de las más grandes ocurridas en el mundo hasta esa fecha, en términos comparativos. El presidente Caldera, recién electo, tomó posesión pocos días después. Su gobierno estaba desconcertado, tomando decisiones contradictorias. Los auxilios financieros mal dados estimularon fugas de capitales. En junio de ese año se implanta un nuevo control de cambio que duró dos años. En los 40 años de la llamada Cuarta República, el control de cambio estuvo vigente solo en 12 de ellos. En 2003, ya en la era de la revolución  se instala otro control de cambios. En los 14 años transcurridos y con 11 distintos ministros de Hacienda, los gobiernos Chávez-Maduro han mantenido el control con 9 modalidades y diferentes nombres. Hoy existen dos tipos de cambio oficiales, uno fijo de Bs. 12 por dólar y otro fluctuante de alrededor de Bs. 4000 mil bolívares. Es un mercado controlado totalmente por el BCV. Además existe un mercado paralelo que ha llegado en estos días a transar el dólar a Bs. Más de 100 mil bolívares  debido a la escasez de divisas y a la necesidad del gobierno y de empresas privadas de proveerse de bolívares para sus elevados gastos de diciembre. Es una situación totalmente perniciosa para la economía nacional y para el sector privado que no sabe a qué atenerse. La política cambiaria se ha convertido en el eje central de la política económica, lo cual es un grave error pues su permanencia agrega mayores problemas a la crisis existente.

Control de cambio en revolución: ¿El germen de la corrupción?

Para muchos analistas los 14 años que han estado vigente el control cambiario en Venezuela, sólo ha servido para fomentar la corrupción y engordar a la mafias cambiarias. Ya el año pasado el ministro de planificación de Chávez Jorge Giordani, denunciaba que de Cadivi se habían robado unos 25 mil millones de dólares muchas empresas de maletín. Una investigación que no ha profundizado el Fiscal Tareck W Saab. Y es que en la era revolucionaria el control de cambio se creó con la finalidad de controlar los precios y proteger a la población de la inflación, pero hoy la realidad en las calles refleja escasez, inflación la pérdida de poder adquisitivo y hambre. Para el economista Ronald Balza, profesor de la Universidad Central de Venezuela y de la Universidad Católica Andrés Bello, el presidente Hugo Chávez argumentó que la razón principal de la medida era evitar el “sabotaje petrolero y empresarial” luego que el sector privado, organizado en Fedecámaras, hubiese apoyado el paro contra el gobierno. Inclusive se planteó mantener el mecanismo sólo hasta recuperar la economía, hecho que sucedió con el alza de los precios del petróleo desde el 2006 hasta el 2011, sin embargo, el control cambiario se mantuvo, y en ese periodo de abundancia de divisas con un barril de petróleo por encima de los 100 dólares, las mafias, los raspacupos y la fuga de divisas se incrementaron considerablemente, creció el mercado negro producto de la reventa de un dólar oficial barato y apareció en monstruo de la inflación porque las importaciones ya no hacían con el dólar oficial, sino con el del mercado paralelo, porque el primero se lo estaban robando impunemente. . El economista aclara que el control cambiario termina siendo un método de control, un caldo de cultivo para la corrupción y funciona de forma discrecional en la distribución de divisas. “Por un lado muchas empresas internacionales no podían comprar dólares y enviarlos a sus países. En esos casos no se atrevían a reinvertir y por eso empezaron a producir cada vez menos y algunas hasta se fueron del país. Por el otro lado muchas empresas venezolanas que importaban productos para vender o insumos para producir dependían de esos dólares y si el gobierno dejaba de darlos, éstas quedaban en deuda con sus proveedores, los cuales luego no le volvían a vender y eso generó una escasez que todavía estamos sufriendo”, afirma. El experto entiende que el hecho de que esos dólares no fueran seguros y que las empresas tuvieran que recurrir al mercado paralelo, en algunos casos, hizo que los precios de los bienes se acercaran más al costo del dólar paralelo, el cual, según anota, se mide de un modo indirecto porque no hay una estructura que permita saber cuál es la oferta y la demanda de divisas en el país.

Dólar Today es producto del control cambiario

Para muchos economistas, la vigencia del control cambiario no sólo dejó en el país, corrupción, hambre, hiperinflación, destrucción el aparato productivo, mafias de revendedores, ladrones, raspacupos, empresas de maletín, negocios con importaciones de alimentos y bienes, sino también que creó otro monstruo: el marcador Dólar Today. Para el economista Ronald Balza, ese hecho se produjo porque en “Venezuela no existe desde del 2003 un marcador oficial del dólar por donde los venezolanos se guíen por eso frente a este panorama los precios terminaron, en muchos casos, atados a las cifras de DolarToday”. “Una de las consecuencias de los controles es que se destruyó el mercado cambiario y no tenemos precio del dólar en Venezuela, lo que tenemos son mecanismos de asignación en donde el gobierno decide a quién le da los dólares”, puntualiza. Balza aclara que “no es que nuestra economía es dolarizada, sino que la inflación que tenemos ha tomado como referencia al dólar paralelo, pero es fortalecida por una escasez que también es causada por el control”. Explica que las empresas no pueden importar los insumos, por ende, no pueden vender los productos, los cuales son comprados por unos pocos que terminan siendo los que tienen mayor capacidad de pago, lo que es un detonante de la inflación. Sostiene que es necesario levantar el control cambiario. Frente a la posibilidad de hacerlo progresivamente o velozmente, considera prudente la segunda opción, pero definiendo el mercado con sus participantes o los intermediarios, e incidiendo sobre el precio del dólar paralelo.

No se lograron los objetivos

Para los analistas en los 14 años de vigencia del control de cambio, el más largo en la historia democrática del país, no se lograron los objetivos para los cuales se trazó, vale evitar las fugas de divisas, frenar la inflación, controlar los precios y revaluar la moneda. Para Ronald Balza, “aunque el objetivo inicialmente haya sido controlar la inflación o bajar la escasez de algunos productos, lo que los controles han generado es una enorme corrupción, un uso deficiente de las divisas y, por el contrario, ha agravado el problema de la inflación y escasez”, puntualiza. Pero desde que Nicolás Maduro llegó al poder, la carencia de divisas agravó los síntomas de una economía estancada, con un control de cambio sin ningún dólar que ofrecer a los importadores y productores locales, ello trajo como consecuencia que se generara el efecto de una medida que no puede sostenerse por mucho tiempo en el circuito productivo de una nación. Y es que el control de cambio ha dejado * Especulación de los bienes y servicios, irregularidad en la fijación de precios, crecimiento de Mercado “Negro” o “Alternativo” de Divisas, destrucción del poder de la “Planeación Financiera”,  propensión de decisiones discrecionales por parte de los responsables de coordinar y supervisar el régimen cambiario, como ha sido ir modificando sistemas y creando modalidades para buscar liberar las divisas para que floten libremente, pero sin soltar un dólar regulado cuyo precio sigue a 10 bolívares, desangrando con una vertiginosa fuga de capitales a nuestro país.

El tabú: ¿El control de cambio ya no existe?

Aunque el gobierno ante el público, ante los empresarios, siga sosteniendo que controla las divisas a través Dipro (divisas protegidas)  y el Simadi o Dicom (sistema completaría asignado por subastas), a puertas cerradas se habla más insistentemente de la necesidad de desmontar el sistema de divisas protegidas y subsidiadas para pasar a un sistema libre de moneda en un esfuerzo por desdolarizar la economía, creando una nueva cultura cambiaria entre los empresarios, industriales, productores e importadoras para que dejen de tener como patrón de referencia al dólar. Y es que para los expertos las recientes medidas adoptadas por el presidente Nicolás Maduro, de eliminar las subastas de divisas Dicom, crear una canasta de monedas, mantener el dólar oficial solo para gastos esenciales y lanzar una moneda digital respaldada por las riquezas nacionales, constituye un mensaje claro a la economía que se debe buscar divisas por otros medios, porque el gobierno no está en la capacidad de suministrarlas, ni tiene la voluntad de seguir subsidiando mediante controles los dólares para los importadores. Pareciera que el gobierno ha decido desmontar el control cambiario, sin anunciarlo oficialmente, mediante un sistema de libre convertibilidad de divisas mixtas al que puedan acceder todos los venezolanos sin pasar por el tamiz oficial simplificando los trámites engorrosos que dejaron Cadivi y Cencoex. Aunque todo esto se maneja con mucha cautela y sigilo, siendo un tema tabú exponerlo en público, pues para la revolución desmontar de golpe el control cambiario podría significar un duro golpe a su estabilidad, son más las voces que desde ya anuncian que el fin de la era de los controles cambiarios finalizó, bien por estado de necesidad, bien por las sanciones de los Estados Unidos y la Unión Europea, y el latrocinio descarado de las divisas que dejó las arcas revolucionarias tan vacías que ya no existe nada que controlar.

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