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Desde Turquía Maduro reta a Trump

Trump busca guerra con el mundo árabe

El Presidente Nicolás Maduro, llegó a Estambul, capital de Turquía para una reunión entre la Organización de la Comunidad Islámica y el Movimiento de Países No Alineados (Mnoal), que preside, para tratar la decisión de EEUU de reconocer a Jerusalén como capital de Israel. ”He sido invitado por el presidente turco (Recep Tayyip Erdogan) a una reunión conjunta de la organización de la Comunidad Islámica, 58 jefes de Estado y de gobierno del mundo islámico con el MNOAL, el cual presido”, anunció el jefe de Estado. Maduro informó de que su viaje es para evaluar la solidaridad con el pueblo árabe de Palestina ante, las acciones del presidente estadounidense de Donald Trump de trasladar la embajada de los Estados Unidos desde Tel Aviv hacia Jerusalén, lo que supondría una provocación al mundo árabe que considera a la ciudad Santa, una metrópolis sin “dueño” por confluir en su territorio los templos de las tres religiones monoteístas más grandes del planeta: el judaísmo, el cristianismo y el islamismo. Maduro señaló que Erdogan estará al frente de la reunión y que llevará a la misma una declaración aprobada por 120 países de la Organización de Naciones Unidas repudiando la decisión de Trump contra el pueblo palestino. El jefe de Estado venezolano calificó la decisión del presidente de EEUU de trasladar su embajada en Israel a Jerusalén, lo que se entendería, según Maduro, como un reconocimiento por parte de la Administración Trump de esta ciudad disputada como capital del Estado judío, como una declaración de guerra al pueblo árabe musulmán. “Una verdadera provocación, una declaración de guerra al pueblo árabe musulmán, a los pueblos del mundo, a los pueblos buenos (…) una más en estas décadas de agresión contra nuestro amado histórico pueblo de Palestina”, aseguró. Del mismo modo, señaló que su viaje es para evaluar la solidaridad con el pueblo árabe de Palestina ante, las acciones del presidente estadounidense de Donald Trump.

Trump es un “pirómano”

Cumpliendo una promesa electoral el presidente norteamericano Donald Trump, ha convertido a los Estados Unidos en el primer país del mundo en reconocer a Jerusalén como la capital israelí desde la fundación del Estado de Israel en 1948. Una decisión que para los expertos podría dejar consecuencias sin precedentes en un territorio tan sensible como el árabe-musulmán. Y es que el pasado miércoles Donald Trump anunció el reconocimiento oficial de su gobierno de la ciudad de Jerusalén como capital del estado de Israel. “Es hora de reconocer oficialmente a Jerusalén como la capital de Israel”, dijo Trump. Los anuncios fueron rechazados por el líder de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas y numerosos líderes árabes, sin embargo, Trump dijo actuar apegado a una ley aprobada por el Congreso estadounidense en 1995, cuya aplicación había sido postergada reiteradamente por todos los presidentes hasta ahora. Sin embargo, no es la primera vez que se hace un anuncio de esa naturaleza, pues en abril pasado, el ministerio de Exteriores de Rusia dijo que reconocía a Jerusalén occidental como la capital de Israel, pero que consideraba a Jerusalén oriental como la capital del futuro Estado palestino. Para expertos en el tema del Oriente Medio, Trump se ha convertido en un “pirómano que podría incendiar la región con su locura.

La ONU rechaza la medida

Desde el pasado viernes el secretario general de la ONU se pronunció contra cualquier medida unilateral que ponga en riesgo la paz entre israelíes y palestinos. En ese contexto, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, afirmó que se “opone a cualquier medida unilateral que ponga en riesgo las posibilidades de paz para israelíes y palestinos”, tras la decisión del presidente de Estados Unidos (EEUU), Donald Trump, de nombrar a Jerusalén capital de Israel. “Desde mi primer día como secretario general de la ONU me he pronunciado en forma constante contra cualquier medida unilateral que ponga en riesgo las posibilidades de paz para israelíes y palestinos”, expresó Guterres desde la sede de la ONU. El funcionario llamó a resolver la cuestión de Jerusalén a través de negociaciones directas entre ambas partes y tomando en cuenta las resoluciones del Consejo de Seguridad y de la Asamblea General. “Jerusalén es un tema del estatus final que debe resolverse a través de negociaciones directas entre las dos partes con base en las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad y de la Asamblea General, tomando en cuenta las legítimas preocupaciones tanto de la parte palestina como de la parte israelí”, afirmó. La decisión del presidente Donald Trump de reconocer a Jerusalén como capital de Israel perjudicará el proceso de paz en Medio Oriente, dijo ayer el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres. Sin embargo, las declaraciones del jefe de la ONU contrastan nítidamente con las de la embajadora de Estados Unidos ante ese organismo, Nikky Haley, quien sostuvo que esa resolución hará avanzar el proceso de paz entre israelíes y palestinos y que los Estados Unidos “…tienen el derecho de ubicar sus embajadas”.

¿Jerusalén una ciudad hebrea-palestina?

Para los palestinos la ciudad de Jerusalén se llama “Al-Quds” y será la capital de su futuro Estado ya reconocido por las Naciones Unidas. Sin embargo, la ciudad históricamente ha sido objeto de disputas entre árabes e israelíes ha estado dividida entre Jerusalén oriental y occidental desde el final de la guerra árabe-israelí en 1948. Para dividir ambas partes se trazó una Línea Verde, que era la línea de demarcación entre las fuerzas combatiente judío-palestino. El área occidental, que estaba habitada principalmente por judíos, quedó bajo hegemonía israelí, mientras que el área oriental, habitada principalmente por palestinos musulmanes y cristianos, quedó bajo control de Jordania. Los árabes que residían en los barrios de la parte occidental fueron obligados a marcharse hacia el este y viceversa, los judíos que residían en la parte oriental tuvieron que irse. Entre 1949 y 1967 Israel controló la parte occidental y Jordania tomó el control de la parte oriental, que incluye la ciudad vieja de Jerusalén donde están los importantes sitios sagrados de judíos, musulmanes y cristianos. Pero en 1967, durante la guerra de los Seis Días, Israel capturó la parte oriental de la ciudad y extendió los límites municipales para colocar a toda Jerusalén bajo su soberanía y su ley civil. En1980 Israel aprobó una ley en la que afirmaba que Jerusalén era “una parte integral de Israel y su capital eterna”. El estatus de la ciudad, sin embargo, continuó siendo disputado. Ninguna potencia internacional reconoció a la ciudad como capital israelí y el derecho internacional consideró ilegal la ocupación por parte de Israel de Jerusalén oriental. Desde entonces, el estatus de Jerusalén ha sido uno de los asuntos clave en el conflicto israelí-palestino y la ciudad continúa dividida entre la parte oriental, donde viven unos 300.000 palestinos, y la parte occidental, con cerca de medio millón de judíos. En términos prácticos, el Knéset (Parlamento israelí), la oficina del primer ministro y la Corte Suprema israelí están ubicados en el Jerusalén occidental. Pero las embajadas de todos los países del mundo, están en Tel Aviv (la capital diplomática de Israel), pero los líderes y diplomáticos que visitan Israel mantienen sus reuniones en Jerusalén occidental. En la práctica, Jerusalén ha sido la capital del Estado de Israel, aunque ninguna potencia internacional lo haya reconocido como tal. Conocida en hebreo como Yerushalayim y en árabe como Al Quds, es una de las ciudades más viejas del mundo.

El inicio de la tercera intifada

Desde el pasado miércoles, el Oriente Medio sufre una ola de violentas protestas por la decisión de Donald Trump de reconocer a Jerusalén como la única capital del Estado de Israel desconociendo el dominio árabe palestino sobre parte del territorio en disputa. Por ello, el jefe político del movimiento islamista Hamas, Ismail Haniyeh, llamó a los palestinos a comenzar una tercera Intifada (rebelión de las piedras), tras el reconocimiento del presidente estadounidense, Donald Trump, de Jerusalén como capital israelí. “Mañana viernes 8 de diciembre será un día de la ira y el comienzo de una nueva Intifada llamada ‘la liberación de Jerusalén’”, dijo el líder islamista en una rueda de prensa en Gaza capital, donde también pidió que se suspenda la coordinación de seguridad y la cooperación “con la ocupación israelí”. Otro movimiento anti sionista, el libanés Hizbulah también se refirió al tema llamando a los países árabes-musulmanes a la “gran Guerra contra Israel”. Para Haniyeh, “la decisión de Trump marca el final de una fase política” y significa “un punto de inflexión histórica para la causa palestina”. ”Afirmamos que Jerusalén está unida, no es oriental ni occidental, y seguirá siendo la capital de Palestina, de toda Palestina”, declaró el dirigente de Hamás, que dijo que “Trump se arrepentirá de su decisión”. Según el líder islamista, la Autoridad Nacional Palestina (ANP) ante la declaración de Trump “debe salir del túnel de Oslo, que proporcionó a la ocupación la legitimidad para existir”. Haniyeh llamó a la celebración de una reunión entre todas las partes palestinas para discutir sobre la situación actual y acordar las medidas políticas a seguir ante los acontecimientos. “Debemos tomar decisiones, formular políticas y desarrollar una estrategia para oponernos al nuevo complot en Jerusalén y Palestina”, declaró. La decisión de Trump está siendo contestada en las calles de Palestina con disturbios. Diecisiete personas resultaron heridas el jueves por disparos del ejército israelí, dijeron médicos, cuando las protestas palestinas estallaron en la Cisjordania ocupada y la Franja de Gaza. En las ciudades cisjordanas de Hebrón y Al-Bireh, miles de manifestantes marcharon con cánticos como “Jerusalén es la capital del Estado de Palestina”, dijeron testigos. Algunos palestinos tiraron piedras a los soldados.

Maduro vuelve a retar a Trump

Ayer, el Presidente Nicolás Maduro como Secretario General de la Mnoal, o Movimientos  de Países no Alineados, participó en la Cumbre de la Organización para la Cooperación Islámica (OCI), celebrada en Turquía y rechazó las violaciones del derecho internacional contra el pueblo de Palestina. “Deploramos la violación del derecho internacional, tales acciones contra el pueblo de Palestina son ilegales e irritas”, expresó el Primer Mandatario. Asimismo, hizo un llamado para que se cumpla que se hagan “cumplir las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas”, por el carácter vinculante de todos los países miembros. También remarcó en nombre de los 120 países que forman la MNOAL que la decisión de EEUU “no tiene validación jurídica” y contradice varios tratados ratificados por Naciones Unidas. Así mismo, Maduro expresó su apoyo la lucha del pueblo palestino, por defender su derecho a ser libre y a su determinación. Sin embargo, reto la decisión de Donald Trump al expresar que Jerusalén es la capital del Estado palestino e invitó al resto de los países a hacer lo mismo. Con esta aprobación Maduro y el OCI  desconocen las acciones realizadas por el gobierno de Norteamericano y el del Estado de Israel, colocando a Venezuela del lado de los países árabes en caso de que surja una nueva guerra árabe con el país hebreo.

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