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Política y Criminología  

Irbinacosta 2@hotmail.com

Quien denuncia el fraude electoral debe probarlo

Los sistemas de votación electrónica han estado en uso desde la década de los 60, cuando empezaron a usarse las tarjetas perforadas. Los más recientes sistemas de escaneo óptico de votos permiten que un ordenador compute marcas hechas por los votantes en papeletas. En Brasil los votantes usan en todas las elecciones máquinas de votar DRE que recogen y cuentan los votos en una sola máquina, como también sucede en gran escala en la India, en Venezuela y ciertas regiones de los Estados Unidos también hay sistemas híbridos que incluyen aparatos electrónicos de marcado de papeletas (normalmente sistemas de digitación sobre la pantalla similares a un DRE). El sistema de Boleta Única Electrónica, “votar” se utiliza en la Provincia de Salta, en Argentina, desde 2009, y fue implementado en la Ciudad autónoma de Buenos Aires en las elecciones a Jefe de Gobierno realizada el día 5 de julio de 2015.

En Venezuela se ha implementado este tipo de sistemas, con sus característica particular, acompañado de un esquema de auditorías tanto políticas como ciudadanas, en las cuales se audita desde el software de votación en las máquinas y en el sistema de totalización, así como los resultados en las mesas de votación y finalmente en el repliegue de todas las cajas que contienen los votos, asimismo los ciudadanos realizan auditorías in situ el día de la elección donde se selecciona el 48% de las máquinas del centro de votación y se cuentan los votos manualmente dejando constancia en actas de los hallazgos, hasta la fecha sólo de manera aislada se han registrado inconsistencias entre los datos auditados y los datos transmitidos al centro de totalización a través de la red, que puedan ser atribuidas al sistema de votación, finalmente los partidos políticos certifican la auditoría ciudadana una vez que son replegadas las cajas contenedoras de los votos revisando todas las actas contra el contenido de las caja auditadas. Sin embargo ha sido objeto de duras críticas por falta de transparencia y seguridad.

Quien denuncia el fraude electoral debe probarlo. En la vida todo es cuestión de pruebas, debemos probar todo lo que alegamos, ver y tocar captarlo sensorialmente, inclusive hechos que sólo pueden ser captados por cuestiones de fe. Es común oír decir cómo no voy a tener fe si a mí me sucedió tal cosa y se comienza a probar con datos ciertos y objetivos, sobre lo que a  determinada persona le sucedió para convencernos con pruebas de algo que no se puede probar. Inclusive  lo que no se puede probar se pide y se muestran  pruebas.

Hasta el aire que respiramos se requieren pruebas. Desde el punto de vista médico cuando se  quiere probar que una persona está viva o muerta  se aplican experticias y métodos de observación para determinar si ciertamente  respira. Los atropellos  en los procesos electorales como parte de un Derecho constitucional y ciudadano genera una acción que hace nacer un proceso donde también obligatoriamente debemos probar, es necesario  precisar, asegurar y demostrar que el hecho sucedió. El instrumento es la Prueba. No basta que se presuma un fraude electoral hay que probarlo de lo contrario nunca ha existido. Otra cosa es el ventajismo electoral, populismo y la indebida utilización  de instrumentos  como mecanismos de coacción para garantizar un resultado favorable, traslado de votante a otros centros, amenazas con destituciones laborales, entre otras cosas.

Ante la interrogante: ¿Existió realmente  un fraude electoral?  Hasta la fecha sólo conozco el caso de Andrés Velásquez  quien  introdujo pruebas sobre fraude electoral en perjuicio a su candidatura a la gobernación. En cuanto a las  incidencias siempre han existido y debe dejarse constancia  cual es y  en tal caso quien es el autor responsable; pero eso sí en el mismo proceso electoral.  No quiero dejar pasar por alto por si alguien se le ocurre pensar en la prueba indirecta o indiciaria  en donde no se prueba en forma inmediata y próxima sino en forma mediata o posterior; por ejemplo una inconsistencia numérica en las actas de votación detectado en  el conteo manual de las boletas electorales, es un acto posterior a la votación y dejará de ser un indicios en razón que quedará plenamente probado. En guerra avisada no muere soldado. Desde mi perspectiva generalizar el fraude no es la mejor Profilaxia para la abstención, todo lo contrario la incentiva y ello es sumamente peligroso de cara a un proceso  electoral que se realizará  más temprano que tarde, Es necesario  que la dirigencia opositora corrija   el discurso político divergente. “La abstención es dañino para la Democracia”  El otro discurso político “votar es avalar el fraude”. ¿Cuál es realmente la opción más correcta? Se los dejo a su libre albedrío.

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