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Dime, Castillo

La misteriosa detención de Sañelo

Jesús Alberto Castillo

No me había pronunciado sobre la sorpresiva y misteriosa detención de Luis Daniel Cabeza (Sañelo) porque en época electoral cualquier opinión puede ser tergiversada. Ahora, terminado dicho evento, es oportuno aclarar un aspecto que se ha tejido capciosamente sobre este caso. Lo hago convencido de tres razones básicas. En primer lugar, vivo en Marigüitar, conozco personalmente al exalcalde y colaboré ad honoren en el primer año de su gestión; en segundo orden, detento la Vicepresidencia del Consejo Local de Planificación Pública del Municipio Bolívar (CLPPMB), instancia relacionada con el Presupuesto de Inversión y el Plan de Desarrollo Municipal y, finalmente, como periodista estoy obligado a orientar a la comunidad sobre temas públicos.

Quienes conocen mi trayectoria política pueden dar fe de mi verbo directo y franco. Además, saben que actúo conforme a lo que profeso. He ocupado cargos públicos de relevancia y vivo modestamente, situación que no ocurre con frecuencia en los políticos. Soy despiadado con la hipocresía, adulación y corrupción que suelen rondar por los tortuosos caminos del ejercicio público. Eso me ha generado enemigos gratuitos, de un bando u otro. Pero no importa, prefiero andar con mi cabeza erguida y dar ejemplo a mis hijos de la honradez que debe estar presente en cada acto individual. Tal comportamiento me da autoridad moral para hablar de esa misteriosa detención de Sañelo, con quien he compartido momentos interesantes en el plano político: alegrías, sinsabores, diálogos y desencuentros; sin embargo, en lo personal, reconozco sus grandes cualidades humanas, su naturaleza servicial y amor por la gente. Poseedor de una conducta ejemplar, amante de la unión familiar y con una sencillez como muy poco se ve en una autoridad pública.

Desde que ganó la alcaldía en diciembre de 2013, le advertí que se cuidara  de los aduladores y aventureros. Ellos no tienen compromiso con nadie y se colocan a la orden del mejor postor. Los mejores amigos son los que le dicen la verdad a uno, por muy duras que sean. Sañelo lo sabía de otras voces y siempre ha actuado con decoro. Por eso me sorprendió muchísimo su detención, la cual huele más a retaliación política que a una transparente averiguación judicial. Sé que algunos de sus allegados, especialmente con cargos parlamentarios, han intentado irresponsablemente vincularme a ella. Eso responde a los oscuros intereses que pululan en la praxis política para desprestigiar mi bien guardada imagen pública. Pero, no importa, quién no la debe, no la teme. Tengo mi conciencia limpia y en paz.

Como Vicepresidente del CLPPMB tengo que velar por el patrimonio público de nuestro municipio. Al observar que unas grúas se llevaban unas chatarras, le consulté al día siguiente a un concejal sobre la autorización de la Cámara Municipal en la desafectación del parque automotor del municipio Bolívar y me informó que no estaba al tanto de eso. No lo está diciendo cualquier persona, sino un representante de la Cámara Municipal. Eso me llevó a alertar a un conocido radiodifusor de la zona sobre tal situación. Pero esa información era pública, notoria y comunicacional desde hace días y el gobierno ya había dado la orden de citar a Sañelo. Lo cierto es que la Cámara Municipal sí autorizó la desafectación, la cual firmó el referido concejal. Lo demás es historia contada. Sañelo dio la cara, se presentó voluntariamente y, de manera inexplicable, fue detenido.

Al evaluar los hechos, no tengo la menor duda que estamos en presencia de una retaliación política contra Sañelo. No le perdonan haber derrotado al chavismo en el municipio Bolívar y resistir con valor. Lo justo hubiese que se averiguara todo el proceso de venta de chatarra y Sañelo permaneciera libre. Es lo que establece el debido proceso en nuestro sistema de justicia. Por supuesto, los resultados dictaminarán si hay responsables o no. Mientras tanto, Sañelo vive días de encierro, en un juicio que se muestra político, amañado e injusto. Espero que en estos tiempos navideños, le sea concedida, a solicitud del Ministerio Público, una medida cautelar sustitutiva donde recobre la libertad y pueda estar al lado de sus seres queridos. Desde esta tribuna, apuesto que así sea y expreso palabras de fortaleza, a pesar de las adversidades. Confío plenamente en su inocencia y sé que, al final, el tiempo se encargará de decir la verdad.

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