Inicio > Nacionales > Una potencia petrolera sin gasolina.

Una potencia petrolera sin gasolina.

Las largas colas de vehículos en las estaciones de servicio al parecer también se han vuelto cotidianas en el país, como muchas otras para comprar alimentos y medicinas. Y es que en plena época navideña la venta del derivado del petróleo se ha visto notablemente disminuida. Aunque la  revolución bolivariana suele jactarse de haber logrado la certificación oficial de que en el país existen las reservas de petróleo más grandes del mundo, desde hace al menos dos semanas, regiones como Nueva Esparta, Bolívar y Táchira apenas reciben gasolina de Petróleo de Venezuela (Pdvsa) y la sequía también está afectando a Caracas. A este nuevo panorama que vive el país se le suma la falta de productos básicos sufrida desde hace tiempo por los ciudadanos, quienes quieren abastecerse de ese combustible tienen que esperar hasta ocho horas en las zonas de provincia para lograrlo. Un bombero de una estación de servicio del oriente del país expresó que “…el reducido aprovisionamiento no tarda mucho en agotarse. Eso nos dura desde ahorita (las tres de la tarde), más o menos, hasta mañana a las nueve de la mañana. Luego cerramos la estación hasta que traigan la próxima, que últimamente no sabemos cuándo será”, añadió el hombre. Aunque la escasez de combustible es noticia diaria en zonas fronterizas del Táchira, Zulia y Apure, su ocurrencia en la capital y otras regiones han  prendido las alarmas, sobre todo ahora cuando Pdvsa ha sido sacudida por una ola de corrupción, falta de mantenimiento e inversión de las seis refinerías nacionales y la venta de activos de la empresa petrolera a trasnacionales chinas y rusas que esperan apropiarse del sector de los hidrocarburos del país, especialmente en petróleo, gas y derivados como lubricantes, grasas y combustibles de diferentes categorías. Pero ¿cómo se explica eso en una potencia petrolera y con la existencia de una empresa como Pdvsa? Lo primero a apuntar es que Venezuela, que solía producir hasta tres millones de barriles diarios a comienzos de esta década, ha reducido su producción a menos de 1,5 millones de barriles diarios a causa de una mezcla de deterioro de infraestructura, falta de mantenimiento y recortes de producción acordados por los países OPEP para tratar de subir los precios por la sobre saturación de petróleo de esquistos producidos por los estados unidos a un costo más barato. Hechos denunciados desde hace años por la Federación Única de Trabajadores Petroleros de Venezuela. A ese cuadro también se agrega el deterioro progresivo que han sufrido las seis refinerías de crudo del país que han reducido la capacidad de su procesamiento hasta un 56 por ciento y la capacidad de fabricar gasolina a un 65 por ciento. Es decir que producen menos de 50.000 barriles diarios de los 200.000 que necesita el país para consumo interno en el día a día. Vale acotar también que el petróleo venezolano se caracteriza por ser pesado y denso y requiere de un procesamiento complejo y de alta tecnología para transformarlo en combustible. Estas acotaciones las han hechos los representantes sindicales que manejan cifras de la industria petrolera. Los sindicatos también han denunciado que actualmente la industria de los hidrocarburos nacional tampoco cuenta con todos los insumos químicos para ese proceso, por lo que escasamente se produce gasolina de 91 octanos, el octanaje mínimo en Venezuela, dentro de esa escala que mide la capacidad de la gasolina para ser comprimida antes de hacer combustión y en consecuencia, que determina la eficacia del motor. Cuanto mayor sea el octanaje, mejor será su funcionamiento. Sin embargo, los vehículos fabricados desde el año 2000 deben utilizar gasolina de 95 octanos, que desapareció de las estaciones de servicio venezolanas.

Un problema que se agudizará. 

Para el sector de los trabajadores este no es un problema reciente, por el contrario  viene sucediendo cada vez con más frecuencia, hasta que llegue al colapso que han sufrido el sector de las grasas y lubricantes, porque Pdvsa ya no produce para satisfacer la demanda del sector transporte público y privado nacional. Denunció el sindicalista Iván Freites, secretario general del sindicato petrolero. La representación sindical también atribuye la escases de gasolina en el país, al hecho de que el Gobierno venezolano importa desde hace al menos dos años la mitad de la gasolina que se consume a nivel nacionl –como producto terminado– desde refinerías estadounidenses. La evidente falta de liquidez de las arcas venezolanas, con las reservas internacionales apenas por encima de los 9.000 millones de dólares, ha comprometido el pago de los barcos que traen el combustible. Iván Freites, ha dicho que sólo por esa razón varios tanqueros no han podido descargar más de 350.000 barriles de gasolina, pues esperan el pago inmediato del combustible. “En la actualidad ya no le dan notas de crédito a Pdvsa, sino que todo lo que compra y los servicios que utiliza con empresas extranjeras debe pagarlas al contado y no con notas de crédito como antes”, confirmó el trabajador. Las recientes sanciones aprobadas por el presidente estadounidense, Donald Trump, contra el Gobierno venezolano aún no apuntan directamente a la industria petrolera, pero la banca internacional se resiste a aceptar cualquier dinero proveniente del Estado venezolano –incluyendo Pdvsa– y otorgar algún crédito para evitar eventuales afectaciones por las sanciones. De hecho, algunos proveedores de la petrolera ya tienen problemas al tratar de cobrar sus facturas pendientes y PetroChina ordenó a su filial en EE UU a no otorgar más créditos a la empresa estatal.  Aunque Venezuela posee las mayores reservas de crudo del mundo y refinerías incluso en Estados Unidos, debe importar nafta para cubrir la demanda. Según el diputado opositor y economista José Guerra, esas compras ascienden a 45.000 barriles diarios.

La falta de combustible es culpa de Trump.

Ante la notaria escases de combustibles en todo el país, el gobierno venezolano ofreció declaraciones señalando las causas de la deficiencia del suministro de combustible en plena navidad es culpa del gobierno del presidente Donald Trump y de las sanciones que ha impuesto contra varios altos jerarcas del gobierno venezolano y prohibiciones a empresas de ejecutar transacciones comerciales y mercantiles con el gobierno de Nicolás Maduro. En ese sentido, en un comunicado publicado ayer, la estatal PDVSA achacó la escasez de gasolina en el oeste de Venezuela a los retrasos en los pagos a los transportistas marítimos, a raíz de las sanciones financieras de Estados Unidos al régimen que lidera Nicolás Maduro, y prometió que el suministro “se normalizará en las próximas horas” en varios estados. “Ofrecemos disculpas al pueblo venezolano por los retrasos presentados en el suministro de combustible en la región andina del país, debido al rechazo de nuestros pagos del servicio de cabotaje, por las sanciones del Gobierno estadounidense”, señaló Petróleos de Venezuela (PDVSA) en Twitter. Venezuela es el país con mayores reservas de petróleo del mundo, pero importa la mayor parte de la gasolina refinada que se vende de Estados Unidos y otros países. Aunque la falta de combustibles comenzó por los estados andinos, la escases de suministro ya comienza a afectar a todo el país donde en las estaciones de servicio de muestran largas colas para surtir a los vehículos. Las sanciones incluían la prohibición de las “negociaciones con ciertos bonos existentes del sector público venezolano, así como pagos de dividendos al Gobierno de Venezuela”. Sin embargo, las autoridades venezolanas atribuyen habitualmente el corte de gasolina en el oeste del país al contrabando hacia la frontera con Colombia. Aunque Venezuela tiene la gasolina más barata del mundo debido a los fuertes subsidios del Estado, por lo que la reventa de combustible venezolano al otro lado de la frontera es un negocio especialmente lucrativo para los contrabandistas.

Muerta la gallina de los huevos de oro.

Utilizando un eufemismo, el sindicalista Iván Freites asegura que “…a Pdvsa se le acabó la gasolina”, vale decir, que por su grave crisis financiera no tiene la capacidad para producir suficiente combustible para el parque automotor nacional. Y es que la corrupción en la industria petrolera estatal venezolana, denunciada por el propio gobierno y con ex ministros y altos directivos tras las rejas, es la última evidencia de que en el país con las mayores reservas petroleras del planeta, la industria de la que depende la economía se está desmoronando. Hubo una caída “en la producción de petróleo crudo, de un millón de barriles por día”, dijo  el economista Luis Oliveros, profesor de la Universidad Metropolitana. En diciembre de 2013, la producción se situó en 2.894,000 barriles diarios frente a los 1.837,000 en noviembre de 2017, según la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). En el año 2018, la producción podría bajar otros 250,000 barriles por día a la tasa actual, y Venezuela, cofundador de la OPEP en 1960 cuando era el mayor exportador mundial de crudo, se está convirtiendo en un actor casi irrelevante en el mercado global, dijo Oliveros. Esto a pesar de tener las mayores reservas conocidas de combustibles fósiles líquidos, la faja petrolera del Orinoco, de 55,000 kilómetros cuadrados, con un estimado de 1,4 billones de barriles de crudo, principalmente extrapesados, incluyendo reservas probadas de 270 billones de barriles, de acuerdo a las estimaciones venezolanas. Siendo el petróleo prácticamente el único producto de exportación de Venezuela, la fuente del 95% de sus ingresos en divisas, y para mediados de esta década representaba más del 20% del PIB. La mayor parte del negocio está en manos de la empresa estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), que tiene algunas asociaciones con empresas transnacionales. Con la economía en ruinas, una tasa de inflación de cuatro dígitos, diferentes sistemas simultáneos de cambio para una moneda que se deprecia diariamente, escasez de alimentos, medicinas y suministros esenciales, y una deuda externa de más de 100 mil millones de dólares, Venezuela no tiene los recursos que la industria necesita, ha alertado Oliveros. “Simplemente para mantener la producción actual de 1,85 millones de barriles por día, se tiene que inyectar entre cuatro y cinco mil millones de dólares anuales en la industria, y es evidente que ese dinero no está allí”, dijo Alberto Cisneros, director general de la consultora petrolera Global Business Consultants. Agregando, que esta caída abrupta de baja producción de petróleo y escasez de divisas han sido una formula mortal para el país más rico en petróleo del mundo, que no sólo lo ha dejado sin alimentos, medicinas, insumos básicos, sino también con deficiencias notables de gasolina, y niveles de casi 95 porciento de lubricantes en un país que tiene seis refinerías.

Para Alberto Cisneros, “…la escasez de gasolina en el país tiene una causa determinante: se robaron millones de dólares de la industria petrolera venezolana y con ello la corrupción en la revolución mató la gallina de los huevos de oro…”

Loading...

Te puede interesar

Compartir

Puedes comentar

¡Se el primero en comentar!

avatar
  Subscribe  
Notificación de