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Dime que te cuento y te diré que aprendes

Padre Marcelo Rivas Sánchez

Una cosa es rabia y otra desesperación

Un cosa es la ira que no perdona y descontrola nuestras vidas al punto que nos lleva a la violencia y eso es pecado y grande. El sentimiento de la ira es una reacción a mi frustración, porque las cosas no suceden como yo quisiera que fueran y por eso se hace violencia. Pero aquí, delante de la situación venezolana no podemos decir que nosotros los católicos, la Iglesia católica no es enemiga de nadie.

Lo que sucede es que vivimos situaciones muy frustrantes como un bajo nivel del poder adquisitivo, por no decir en 0. Dando al traste que un precio tiene la compra en efectivo y otra con tarjeta de débito. Los precios de los artículos de primera necesidad por las nubes, con el empujón inhumano de los chupa sangre de los bachaqueros. Y eso, y mucho más, llevan a una honda desesperación por la cual la gente cae en saqueos y violencia. A esta ausencia de alimentos, se unen la falta de medicinas. Sin dejar de nombrar que personeros del gobierno afirman a todo gañote que por aquí no hay crisis humanitaria. Sin olvidar que los armados, legales y promocionados, reprimen violentamente a las protestas faltando a los derechos humanos.

La Iglesia no es la enemiga, todo lo contrario, ella lleva adelante, planes y acciones, en especial desde Caritas, pero también sufre los embates de la persecución dentro de una falsa ley del odio que es la que busca silenciar toda acción en favor de caer en conciencia y mejorar la situación. Caso de los Obispos de Barquisimeto, San Felipe y ahora del Arzobispo de Cumaná vilmente ofendidos desde una gobernación que aplaude y patrocina los improperios y pintas en distintas paredes de la ciudad y en los Medios de Comunicación secuestrados y silenciados para no dar a conocer situaciones dramáticas de hambre, falta de medicinas y las disidencias o pensamientos diferentes.

Por tanto, es normal que la sociedad esté brava, molesta, pero no con esa actitud de rabia violenta que se convierte en pecado, todo lo contario, repito es una frustración muy dolorosa reflejada en la desnutrición infantil y la disminución de la talla en los adultos, quienes, de manera drástica han  enflaquecido.

Esta gran preocupación, que es desesperación, es el mejor llamado al diálogo, el cual  es imperante y de no ser así, desde el seno de la Iglesia invitaremos a un referéndum y así conocer esa voluntad y poder en una decisión mayoritaria  encaminarnos hacia el futuro del país.

Cabe destacar que en esta acción la Iglesia, sin ser autor político, ni mucho menos un partido, busca seguir creando conciencia y apoyará todas las iniciativas que ayuden a disminuir tantas carencias, sacrificios y sufrimientos por el cual pasamos todos.

Reitero la gran verdad. No es odio, no es revanchismo o pase de factura, sino, que todo lo que sucede es como consecuencia de la aplicación de unas políticas erradas y nefastas que hoy en día  se va recogiendo todo eso sembrado, sin haber previsto un estudio serio de lo que podría pasar al aplicar aquello o lo otro.

Padre Marcelo.

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