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POLÍTICA Y CRIMINOLOGÍA

El conformismo no es aconsejable  porque terminas  aceptando al delincuente

Irbinacosta2@hotmail.com

La inseguridad es uno de los mayores problemas que sufre día a día cada uno de los  venezolanos; las cifras de los delitos cometidos en Venezuela son cada vez más alarmantes, entre ellos: crímenes violentos, secuestros, homicidios, robo, hurto, tráfico de drogas, entre otros. Estos son los motivos de la gran preocupación y zozobra de vive cada una de las personas diariamente, con la esperanza de salir a su trabajo, colegio, y regresar con vida a su núcleo familiar.

En el año 2008, la tasa de homicidios en Venezuela  era casi igual al promedio mundial; es decir de 8 homicidios por cada cien mil habitantes, esto contrastan con la realidad de otros países latinoamericanos, por ejemplo, Brasil muestra una tasa de 20 homicidios por cada cien mil habitantes, México de 17 homicidios, incluso Colombia, con todo y su guerra interna, presentó una tasa en el año 2008 de 35 homicidios por cada cien mil habitantes. Es importante resaltar  que dentro del registro de homicidios no se incluyen la variable “resistencia a la autoridad”, “cumplimiento de un deber”, ni tampoco las “averiguaciones de muerte”, en la que no se sabe la causa del deceso, que podría ser  homicidio.

En el año 2009 la cifra de homicidios en Venezuela se elevó  a 16.047, frente a los 14.600 de 2008, entre ellas 72% fueron jóvenes  de 15 y 29 años, 19% estaba entre 30 y 44 años, y 5% entre 45 y 59 años, esto quiere decir que el mayor índice de violencia se refleja en la población joven. Existe un elevado número de armas de fuego en poder de los ciudadanos, que se calcula entre 9 y 15 millones, según datos del Instituto de Investigaciones de Convivencia y Seguridad Ciudadana, la corrupción en el seno de los cuerpos policiales es otro de los factores fundamentales.

En el año 2010 Venezuela era considerada uno de los países menos violentos de América Latina, sin embargo para el año 2011 estaba entre los que mostraban la más alta tasa de homicidios. La tasa de homicidios que azota a los venezolanos ha ido incrementándose durante los últimos años. Los ciudadanos se encuentran sumidos en una neblina de zozobra que ha limitado considerablemente la calidad de vida en el país, tanto cifras oficiales como extraoficiales concuerdan con esta realidad, aunque discrepen en los números, ambos coinciden  que Venezuela tiene una tasa muy alta de criminalidad.

Los delitos con mayor incidencia en Venezuela son el hurto y robo de celulares, pertenencias personales, prendas, dinero y sobre todo de vehículo automotor que se han incrementado de manera  significativa en el año 2017. Estos delitos  constituyen una realidad cotidiana y sin embargo no han podido ser  erradicados. Hago la salvedad que las estadísticas no son del todo certeras a pesar de ser delitos concurrentes, no se realizan todas las denuncias de robos y hurtos, sólo un porcentaje de 62%, mientras que las denuncias de robo de vehículos si se llevan a cabo, ya que para que el seguro responda por la pérdida del mismo, uno de los requisitos es la denuncia.

Estos delitos en el mundo criminal, se encuentra en conexidad con otros hechos punibles, tales como: utilizar el vehículo hurtado o robado para cometer otros delitos.  Secuestro, transporte de drogas, sicariato, venta del vehículo hurtado o robado con el fin de revenderlo a terceros de buena fe; o para desarmarlo y venderlo por piezas. Es importante destacar, que en la mayoría de los delitos de hurto y robo de vehículos,  intervienen distintos extractos sociales, numerosas personas, que movilizan diariamente millones de bolívares, conformadas en redes de delincuencia organizada, y no como usualmente se cree.  Simples delincuentes.

No es cierto  que esta conducta delictiva ha disminuido en el Estado Sucre, lo que ha descendido es el número de denuncias.  Esto se debe a que un porcentaje de casi un 48% de la población se abstiene y quedan impunes.  Una  de las razones por el cual  se abstienen, es por la constante amenaza  de los antisociales contra la integridad física de la víctima. Un ejemplo palpable de dichas amenazas se evidencia  cuando antisociales entran a un domicilio amedrentan a los que se encuentran dentro de la misma, y luego de obtener todo lo que deseen  los amenazan de muerte si interpones la denuncia ante las autoridades competentes.

El conformismo  no es aconsejable porque terminas aceptando al delincuente. Es cierto que el delito, jamás desaparecerá en ninguna sociedad del mundo, sin embargo  se puede controlar  y disminuir  sin necesidad de aumentar el castigo y en tal caso implementar  la pena de muerte. ¿Cómo puede  controlarse el flagelo del homicidio, el hurto, robo, el tráfico y consumo de sustancias psicotrópicas?  Lograrlo no es tan complicado, basta con sembrar  los valores en el ciudadano, desde la familia, la escuela, transmitir y hacerles entender a nuestros hijos  el  valor  a la dignidad  humana, inculcar el respeto y amor al prójimo, al trabajo, a la Academia. Sólo no podemos,  el Estado  debe implementar una política criminal efectiva y de avanzada, orientada primordialmente hacia los factores que  producen la criminalidad.

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