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Una Amonestación

Eleazar Bruzual

¿Cómo amonestó Jesús contra la levadura de los fariseos, los saduceos y los herodianos? (Mat.  5-12) Jesús reprendió a los discípulos, porque no entendieron su exhortación de guardarse de la levadura de los fariseos, saduceos y la levadura de Herodes.  El Señor dijo que la levadura de los fariseos era la hipocresía; y por otra parte, los saduceos no creían en la resurrección, ni en la existencia del espíritu; por lo que la conclusión lógica es que la levadura de los saduceos es la incredulidad; y  les había advertido de la levadura de los herodianos, se supone que les advertía de los pecados del mundanismo. Ya que ellos manejaban mucho la ambición, la crueldad, la lascivia, y todas las formas del egoísmo. La pregunta hoy es: ¿Están presentes tales peligros en los cristianos? Porque nuestro tiempo es lo que la palabra de Dios llama: “los días postreros”: es decir, los tiempos del fin. Como la palabra dice que sin santidad nadie podrá mirar el rostro  del Señor, se supone que los hipócritas, incrédulos y mundanos, no serán aptos para estar delante de Dios. Fariseos, saduceos y herodianos, no estaban santificados, ninguno de ellos creía en Jesús; y no podían hacer otra cosa que pecar; como dice la palabra: “No hay quien haga el bien, ni siquiera uno”. ¿Cuándo caemos en la hipocresía? , cuando hacemos manifestación de condolernos por los males de algún hermano (si está a nuestro alcance) sin hacer valedero el intento de resolver el problema; cuando criticamos a nuestro hermano  porque hace algo en público criticable que yo hago  en privado  a escondidas; cuando nos comprometemos a ser  realizadores  de la palabra y cualquier plato de lentejas nos corta las ganas. ¿Cuándo somos incrédulos?: cuando  dadas por cumplidas  todas las profecías previas al rapto, no creemos sin embargo en la inminencia  del acontecimiento. Decimos con mucha facilidad: “Cristo viene pronto”; pero en el fondo no lo creemos inminente. No actuamos como esperando, en cualquier momento la llegada del Señor a levantar su iglesia. ¿Cuándo somos mundanos?: cuando en el quehacer diario caemos en las mismas cosas que hace la gente del mundo; no entrar en contradicción permanente con la carne. ¿Por qué debemos estar preparados en este tiempo?, porque estamos ante la señal de Jonás. ¿Cuál es la señal de Jonás? , la que dio  nuestro Señor  cuando los fariseos y saduceos llegaron a pedirle señal en la región de Magdala. ¿Qué quiso decir Jesús? Que de la misma manera que estuvo el profeta Jonás, tres días en el vientre del pez grande, de igual modo estaría  Él, Jesús, en el vientre de la tierra; y que de la misma manera que Jonás fue vomitado vivo a la tierra, asimismo Jesucristo resucitaría como vencedor de la muerte.

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