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CAMPO VISUAL

Un intento por hacer…

Lcdo. José Rivero

E-mail: joseariverov@gmail.com

En el mundo de las ciencias sociales, teniendo énfasis sobre todo en la psicología, se estila que en el desarrollo de un individuo, su adolescencia y pre juventud, resultan indispensables para efectos de la consolidación del carácter personal del sujeto en cuestión. De ahí que a nivel psicosocial se tenga como principio analítico que toda persona al llegar o superar la edad promedio de 14 años construya  su personalidad, la cual tendrá su vigencia durante probablemente mucho tiempo.

Sin embargo, ésta se diferencia del carácter en cuanto a su permanencia. El término carácter proviene de un vocablo griego descrito como character, el cual históricamente posee un significado asociado a las acciones de antiguos ganaderos en las que estos marcaban su ganado vacuno con pinzas metálicas, las cuales tenían en un extremo el símbolo representativo del propietario de esa vacada. Hoy en día, culturalmente se vincula la idea en la que si alzas la voz y te escuchan eres una persona que tiene carácter, asociando a este propiedades coléricas, es decir, molestia o desagrado. No obstante, esto nada tiene que ver con el verdadero carácter.

Para entender este –carácter- se deben aclarar los puntos con los  cuales se le logra confundir. Uno de estos es el temperamento, que no es otra cosa que un rasgo genético heredado sobre la base de los temperamentos familiares de nuestros padres, otro factor es el inicial, ósea,  la personalidad, que en sí misma describe la definición personal que tiene alguien respecto a sus relaciones y la manera en que se desea proyectar la imagen propia.

La constante de nuestras vidas, nuestros aprendizajes, reacciones, ideales, temores y seguridades en su conjunto no sólo nos definen sino que expresan nuestro carácter. Este nunca termina de construirse, muy por el contrario, cuando piensas que has logrado encontrarte a ti mismo o más aún definirte, resulta que das entrada a una confusión que no es negativa sino garantía de un nuevo intento para ser mejor.

Muchos creen fallar, por lo tanto se han cansado de continuar aquellas acciones que pudieran representar una forma de evolución para ellos. La idea del errar les da miedo y los lleva a una frustración que les imposibilita aprender y vivir, postrándolos en una aparente comodidad. Ser alguien de carácter no es tarea fácil, implica recibir marcas y sufrir dolor, el mismo que experimenta el ganado cuando su dueño lo agrupa.

No se debe olvidar el principio popperiano del ensayo y el error en el que tu verdadera falla es dejar de intentar ser aquel quien has visto que puedes ser, que nuestras limitaciones o debilidades serán nuestro fundamental motor para entender que si NUNCA dejamos de intentar siempre tendremos la posibilidad de SER. Ten a mano tu brújula y ella enderezará tus pasos y te alentará cuando te encuentres cerca. JR

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