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El bachaqueo y el Clap…

Muchos especialistas opinan que las irregularidades en la venta de productos Clap y en general de cualquier cosa que esté bajo precio regulado, ha fomentado la proliferación de bachaqueros en el país. Alfredo Padilla, director de Economía Popular del Instituto de Altos Estudios Sindicales, ha reiterado  que “El bachaquerismo se alimenta de las bolsas Clap, eso lo sabe el gobierno”. Denunció además que hay bachaquerismo de cemento, cabillas de la Misión Vivienda, y en otros sistemas de venta de línea blanca, y hasta del pan. Sin embargo, el presidente Nicolás Maduro sigue asegurando que dentro de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap) no hay “bachaqueo”, que el bachaqueo está afuera. “En los Clap no hay bachaqueo, no hay robos. Los Clap son justicia”, ha manifestado en reiteradas ocasiones el Mandatario. Pero la realidad de un pueblo que se volvió corrupto impulsado por un estado de necesidad, prefiere revender y obtener ganancias exorbitantes con los alimentos que subsidia el gobierno, en vez de entregárselos a sus hijos para mitigarles el hambre. Desde hace tres años, Venezuela se ha visto sumergida en una profunda escasez de alimentos y otros rubros, que en consecuencia, ha generado la reventa de productos que subsidia el gobierno a los venezolanos, para combatir con lo que aseguran es una “guerra económica” impulsada por la oposición venezolana. El gobierno del presidente Nicolás Maduro instaló hace dos años los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap), a través de los cuales se distribuiría mensualmente una bolsa de alimentos casa por casa. Sin embargo, desde diciembre pasado, empezaron a llegar al país unas cajas con kits de productos mexicanos, las cuales, han sustituido de a poco la bolsa que se comercializaba inicialmente. Aunque los productos mexicanos, ya no vienen con la regularidad de antes, el bachaqueo con la caja del Clap continúa, siendo los productos más cotizados para la reventa, la azúcar que el pueblo se la vende al propio pueblo a precios capitalistas (150 mil bolívares), o la leche que la compran a 2 mil y la venden hasta en 200 mil en un modelo económico que se propuso crear entre los venezolanos sentimientos como la igualdad y la solidaridad, para erradicar los antivalores del capitalismo, que pareciera que hoy con la escasez de alimentos y medicinas, y con la comida subsidiada, están más enraizados que nunca dentro de los estratos populares de la sociedad venezolana. Y es que el bachaqueo se ha convertido en el principal  modo de rebusque nacional, ante la insuficiencia del salario, las devaluaciones aplicadas por el gobierno al bolívar frente al dólar, la hiperinflación que se come cualquier aumento salarial y ahora la escasez severa de efectivo. Por ello, la gente aprovecha lo único “barato” que aún queda en la economía, vale decir, la caja del Clap para renegociar los 12 productos esenciales que trae el paquete revolucionario, al cual le sacan en un solo producto el valor invertido en la compra del Clap, y aún obtienen ganancia superior al 2000 por ciento. ¿Cómo el gobierno detiene está corrupción que nace precisamente de un pueblo al que se quiere subsidiar la comida? Para muchos es imposible, por ello, el gobierno estaría estudiando otra alternativa para “mejorar la distribución de los Clap impidiendo su reventa. ¿Será por esto que se ha desaparecido la caja y ya no llega con la regularidad prometida desde diciembre de 2016? Al parecer, la hipótesis cobra fuerza, cuando el gobierno ha decidido venderles dólares a los importadores de alimentos a precio de Nuevo Dicom (24.200 bolívares), mucho menos que el paralelo Today que pasa de los 200 mil, para que llenen los anaqueles de los supermercados a precios reales y no subsidiados, precisamente para acabar con el bachaqueo de los productos del Clap. Pero la masificación de los Clap también ha abierto otro mercado: el del bachaqueo digital, páginas que se dedican a través de las redes sociales y el internet a vender los productos del Clap a precios que triplican el costo oficial sin ningún pudor ni control oficial. Una muestra de que el bachaqueo llegó a los Clap, tanto en la calle, como en el internet desangrando al pueblo por el pueblo y burlando al gobierno en su esfuerzo por darle comida barata al pobre.  ¿Será por eso que los Clap han menguado ante el crecimiento incontrolable de una plaga que quiere sacarle provecho a la comida subsidiada? Sin embargo, las comunidades siguen pidiendo Clap por estar pasando hambre y no poder comprar comida en los supermercados a precios capitalistas…

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