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Nuevo nacimiento

Eleazar Bruzual

Para entender correctamente las cosas de Dios, hay que nacer de nuevo con un alumbramiento que la mayoría del mundo no conoce; tal como le ocurrió a NICODEMO, UN PRINCIPAL ENTRE LOS JUDÍOS. Cristo es el primero de los resucitados en el plan de Dios para salvar la humanidad: la primicia para restituir la gloria de los hombres que resucitarán a su tiempo: unos para condenación eterna, y otros para vida eterna. Es a través del sacrificio de Cristo que se llega a la comunión con Dios; porque sin derramamiento de sangre no se hace remisión de pecados.  Cristo llegó como símil de un cordero pascual, lo cual cumplió a cabalidad. ¿Por qué un hombre natural no puede tener buenas relaciones con Dios? Porque está lleno de pecados; el sacrificio de Cristo lo purifica. Creer esto es el primer paso de fe de una persona que esté en el mundo, como está escrito: “El justo por su fe vivirá”. Sabiendo que ningún hombre se justifica por su conducta, buena o mala, sino por la fe en Cristo, es necesario que quien le busque esté convencido de que le hallará; y es entonces cuando comienza el suministro del Espíritu con las manifestaciones del poder de Dios. ¿Cómo se nace de nuevo? Manteniendo un compromiso con Jesús recibiéndolo como Salvador personal suficiente y único, en una decisión trascendente mediante una oración corta: “Confieso a Dios que soy pecador; creo que Jesucristo murió por mis pecados, que resucitó para mi justificación; yo lo recibo ahora como mi personal Salvador. Perdona Señor mis trasgresiones; inscribe mi nombre en el libro de la vida”. Debe ser así, porque está escrito que:  “Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo” (Romanos 10:9). Con esta corta oración entras por la puerta (la cual es Cristo) que te limpia para la relación con Dios. Se cumple así la sentencia de Jesús que dice: (Juan 11: 26) “Todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente” Es con esta entrega que se nace de nuevo, haciéndote un renacido. ¿Por qué es ahora que somos hijos de Dios y no antes? Porque con dicha entrega Dios vuelve a poner de su esencia espiritual en nosotros, haciéndonos hijos con vida eterna. Antes sólo seríamos  criaturas con paternidad robada por Satanás. Así pasó; porque Lucifer con engaño sometió a Adán, poseyendo dominio sobre los desheredados. El nuevo nacimiento es real, Jesús lo describió así: “No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido, mas ni sabes de donde viene, ni a donde va;  así es todo aquel que es nacido del Espíritu.

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