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VENTANA PANORÁMICA…

José Isidro Cordero

Dos corrientes pasivas

Como así lo han ido soltando y fomentando las distintas y amplias vertientes de opiniones, aparece un dilema acuciante en el lado de la oposición: participar o no participar en el proceso electoral convocado por el Gobierno. Hagamos aquí una acotación marginal: la convocatoria, en realidad, surgió como iniciativa del Gobierno y la impuso como mandato inobjetable; por tanto, la Asamblea Nacional Constituyente, violando todo el orden constitucional, llamó por vía de decreto y el Consejo Nacional Electoral, pateando la Ley y sus propias normas administrativas, acelera el caminar imponiendo un calendario de tiempos brevísimos entre las distintas tareas a realizar. Con ese proceder, ambas instituciones, poniendo al margen de la normativa legal testimonian su condición de apéndices alcahuetes al servicio del Gobierno. Pero, dejando a un lado la expresada consideración, volvamos a tomar el carril y, en presencia del dilema (competencia exclusiva del bando de oposición), cuya dilucidación es optar por uno de sus dos problemas, nos encontramos con dos tendencias o corrientes bien marcadas.

Una corriente, con sus argumentos, explicaciones y conclusiones en deslumbrante lógica, desplazándose hacia la posición de no participar; y otra corriente, también con una batería de argumentos, explicaciones y conclusiones potentes estacionada en el punto de sí participar. Ambas corrientes no están profundamente confrontadas; en símil, parecen corrientes de un río andando por terreno de relieve casi horizontal, por tanto, se presentan como corrientes pasivas, cuya acción erosionante e impactante es débil, no causan sensación de apoyo, no despierta entusiasmo contagiante. Entonces, el tiempo, en su brevedad de plazos, espolea pidiendo urgente definición.

Desde luego, el dilema, arrogándose condición de la dramaturgia shakesperiana (To be or not to be, that is the question. Ser o no ser, he ahí la cuestión), debe ser dilucidado por la cúpula dirigencial oposicionista, circunstancialmente conminada a mantenerse en las líneas de liderazgo. Ante tal intento, les surgirá la exigencia apremiante: estrategia y mensaje. Así, quienes se decanten por la idea de no participar deben, si no explicar en detalle, al menos sugerir, una estrategia para el “día después”; quienes pretendan imponer el sí participar, deben hacerlo mediante un mensaje cohesionador y la sugerencia de una estrategia para el “día después”. Cualquiera de las dos posiciones, para garantizar su viabilidad y triunfo, debe provenir de un parto unitario. El pueblo espera ansioso esa decisión para entregarse en irrenunciable respaldo.

 

BRISAS SUAVES

SE LES COMPLICA dramáticamente la situación a los contingentes humanos venezolanos dispuesto a emigrar. En el sufrimiento por la limitación de transporte y recursos económicos, muchos optan por acercarse como pueden a las fronteras terrestres de los países vecinos, Brasil y Colombia, para traspasarla a pie y luego quedarse en ellos o seguir rumbo hacia otras latitudes. Ahora esos países están poniendo restricciones desesperantes para los obligados viajeros. Mientras eso sucede, el Gobierno nuestro, quizás apegado al principio de la “no injerencia”, se hace de la vista gorda frente al sufrimiento y se regocija internamente, en acritud de perversidad extrema… UN GRANDISIMO ESFUERZO de asistencia médica –también actuaron excelentes maquilladoras- hizo el Gobierno Nacional en la persona de Tibisay Lucena, a fin de presentarla con aspecto de buena salud en su tarea de dar a conocer el cronograma electoral presidencial. Según, en el momento de hacer su exposición, en la habitación de atrás, un equipo de médicos, bajo la dirección de un especialista cubano, estaba dispuesto para cualquier emergencia. Quienes informan aseguran: “Al terminar su disertación, la señora Lucena fue trasladada de urgencia a una clínica. Digo. Sería plausible si el Gobierno pusiera igual empeño en mejorar la salud de tantos venezolanos, sobre todo niños, muriéndose por falta de medicamentos y adecuadas condiciones de reclusión hospitalaria. Cierto, no todos somos rectores chanchulleros del CNE… EN IMPOLUTO IDIOMA español, el nuevo encargado de Negocios de la embajada estadounidense en Caracas, señor Todd Robinson, dijo, aquí mismo, en Venezuela, lo siguiente: “Los Estados Unidos condenan la decisión unilateral del Consejo Nacional Electoral para convocar a elecciones presidenciales. Ustedes, venezolanos y venezolanas, tienen el derecho de contar sus votos en elecciones libres, justas y transparentes. Los Estados Unidos están a su lado”. Es más, afirmó, haber venido a trabajar con los venezolanos en pro de tres objetivos principales: por los Derechos Humanos, el retorno a la democracia y la recuperación de una fuerte economía. ¡Ajá! ¿Y el Gobierno qué ha dicho ante esta inobjetable manifestación injerencista? Hasta ahora nada sustancial. Porque, como dirían en la costa de Paria: mapurite sabe a quien pea… ES LA HORA DE recurrir a los experimentados en política y con condiciones de estadistas, para coordinar la reconstrucción pacífica de la vida nacional. No hablo de mesías. Si nos decantamos por participar en las elecciones presidenciales, en el sector de la oposición, Venezuela tiene una cantidad inmensa de buenos prospectos, pero propongo la candidatura presidencial de Eduardo Fernández, montada en una plataforma de amplia base de unidad nacional, incluyente de todos los sectores aspirantes al cambio. Sería saludable discutir esta propuesta… USTED VOLVERÁ a leerme.

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