La producción petrolera de Venezuela aumentó ligeramente en noviembre por segundo mes consecutivo.

El informe mensual de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) registró la producción de crudo de Venezuela en noviembre en 697.000 barriles por día (bpd), según lo informado por fuentes secundarias, en comparación con los 685.000 bpd de octubre.

El reporte directo de la petrolera estatal PDVSA a la OPEP mostró un mayor incremento, de 761.000 a 912.000 bpd. Las exportaciones, según se informa, promediaron más de un millón de bpd mientras el gigante petrolero drenaba el crudo almacenado.

La industria emblemática de Venezuela ha visto caer precipitadamente la producción de 1.911 millones y 1.354 millones de bpd en 2017 y 2018, respectivamente, tras la imposición de las paralizantes sanciones financieras estadounidenses. Las operaciones de PDVSA también han sufrido de mala administración, corrupción, fuga de cerebros y falta de mantenimiento.

Antes de que se invirtiera la tendencia en octubre y noviembre, la producción se había desplomado de manera constante tras el embargo petrolero impuesto por Estados Unidos en enero, que se amplió a una prohibición general de todo negocio con empresas estatales venezolanas en agosto.

Las medidas de agosto autorizaron además sanciones secundarias contra terceros, lo que llevó a varias empresas extranjeras a cancelar los envíos de petróleo, incluida la empresa petrolera estatal china CNPC. Según se informa, PDVSA ha recurrido a la venta de una gran proporción de su producción de crudo al gigante energético ruso Rosneft, que luego lo desvía a otros destinos.

El modesto aumento de los niveles de producción de PDVSA se produce cuando la empresa reanuda los envíos a clientes indios como Reliance Industries después de un paréntesis de cuatro meses debido a las amenazas de Estados Unidos. Los tratos a menudo implican el intercambio de crudo por combustibles o diluyentes para evitar sanciones. De acuerdo con los funcionarios anónimos de Trump citados por Bloomberg, la Casa Blanca ha descartado sancionar a las empresas indias en este momento.

Los analistas están de acuerdo en que la recuperación de la producción de petróleo es clave para la recuperación económica de Venezuela, pero las sanciones del Tesoro de Estados Unidos crean obstáculos significativos para la inversión extranjera.

Reuters ha informado recientemente que el gobierno y la oposición están contemplando la posibilidad de permitir que empresas privadas en empresas conjuntas con PDVSA operen los campos petroleros por sí mismas. La medida representaría un cambio en una política de larga data que se remonta al gobierno del ex presidente Hugo Chávez, que requería que PDVSA retuviera el control operativo de las operaciones petroleras. En un intento por atraer la inversión extranjera, el gobierno de Maduro también ha flexibilizado el requisito de que PDVSA tenga al menos un 60 por ciento de participación en empresas mixtas, lo cual sólo requiere una participación mayoritaria en los nuevos acuerdos.

Como parte de las conversaciones en curso, los representantes del gobierno y varios partidos minoritarios de la oposición han acordado recientemente buscar acuerdos de petróleo por alimentos y petróleo por medicamentos con socios internacionales, pero no se conocen más detalles por el momento.

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