El descontento en las fuerzas armadas de Venezuela es alto, con cientos de militares que han abandonado la institución en los últimos años. El Teniente Coronel Carlos José Montiel López es uno de ellos. Abandonó el ejército en 2018 después de participar en la Operación Constitución, un intento fallido de las facciones militares para derrocar al gobierno. Montiel López describe su decisión como un acto de lealtad a su país, dadas las condiciones del dictador Nicolás Maduro. AQ habló con él por teléfono desde Miami, donde ahora vive en el exilio, sobre el estado de los militares hoy en día.

La siguiente entrevista ha sido editada para mayor claridad y extensión.

Americas Quarterly: ¿Puede describir su carrera militar?

Teniente Coronel Carlos José Montiel López: Puedo dividir mi experiencia en el ejército en dos etapas: antes y después de Hugo Chávez.

Me gradué de la academia militar en 1999, con una especialización en ingeniería. Estudié durante cinco años, bajo una doctrina anticomunista dentro de un sistema 100% democrático.

Chávez se inspiró en el ejército cubano. A partir de 1999, hizo cambios en la estructura militar, aumentando el número de generales a más de 800 como parte de los cambios doctrinales.

Hoy en día la Fuerza Armada Nacional Bolivariana no cuenta con el respeto del pueblo venezolano, que no es como era durante los años de Chávez. Ahora en Venezuela, los soldados no pueden usar sus uniformes en la calle. Se burlan de ellos, se les grita, se les dice que respeten el uniforme. Esta es la realidad.

AQ: ¿Por qué decidió desertar?

ML: Hice un juramento de lealtad a mi patria. Tenemos que defender la constitución y a toda la población. Este juramento se rompió cuando la constitución que debíamos defender fue prácticamente violada.

Yo era el director de una unidad y, como líder, me iba muy bien. Pero el suministro de alimentos en nuestros cuarteles comenzó a agotarse. Si los soldados no tenían comida y ropa adecuada, ¿qué podía significar esto para la población en general?

Debido a todas estas irregularidades, me reuní con muchos colegas que pensaban de la misma manera. Empezamos a prepararnos.

AQ: ¿Cuál era el plan?

ML: Un jaque mate, como en el ajedrez. Planeábamos evitar que las fraudulentas elecciones presidenciales de 2018 tuvieran lugar. Pero fuimos traicionados, y algunos de nosotros fuimos encarcelados.

Saqué a mi familia de Venezuela y me fui a Colombia sólo con la ropa puesta. En Bogotá conocí al coronel venezolano Oswaldo García Palomo, quien formaba parte del plan, la Operación Constitución, que involucraba al ejército, la marina, la fuerza aérea y la guardia nacional. Regresé a Caracas para iniciar la Operación Constitución, pero un traidor nos vendió. Los compañeros fueron capturados y torturados y ahora están en Ramo Verde [prisión militar].

Pensé que podía hacer más evitando la captura y me vine a Estados Unidos.

AQ: ¿Apoyan los militares al gobierno de Maduro?

ML: En general, no. El gobierno tiene el apoyo de los generales, por eso Chávez aumentó su número. Ellos son los principales beneficiarios de este gobierno.

En los rangos inferiores hay mucho miedo. Los agentes de inteligencia cubanos se han infiltrado en el ejército. Si ven algo sospechoso, lo reportan inmediatamente e investigan. Y no dudan en eliminar a los sospechosos de forma permanente y violenta.

Las tropas no se atreven a hacer nada – son evaluadas y monitoreadas constantemente. Las llamadas son intervenidas. Cualquier persona sospechosa de actuar contra el régimen es detenida e interrogada inmediatamente.

Puedo asegurarle que un gran porcentaje de los oficiales de menor rango está en contra de las actividades del gobierno. Saben que el gobierno está violando la constitución, que juramos defender.

Todos los oficiales activos que no están haciendo nada contra este narco-régimen son sólo sus cómplices. Los generales de alto rango están todos involucrados en la corrupción, y es en el mejor interés del gobierno servirles bien. Los soldados de bajo rango deben obedecer las órdenes de sus superiores o ser castigados, pero nada dura para siempre. Sus días están contados.

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