Descubrir pronto los trastornos de la memoria puede retardar un desarrollo posterior del mal de Alzheimer. Si usted pierde las llaves de su coche o casa permanentemente, no recuerda qué día es o de pronto se encuentra en un sitio preguntándose qué era lo que había ido a buscar allí, quizá ya se esté preocupando por sus lapsos de pérdida de memoria y, lo que es más serio, la posibilidad de desarrollar la enfermedad de Alzheimer.

Pero, ¿debería estar tan alerta? Según los especialistas, la respuesta es: depende. Depende de cómo y con qué frecuencia se manifiesten esos períodos en que le falla la memoria e, incluso, de la edad que usted tenga. “Los cambios en nuestras capacidades cognitivas (en la memoria, atención, habilidad para realizar cálculos matemáticos, etcétera), son parte normal del proceso de envejecimiento”, explica el neuropsicólogo Rafael Roman , quien ha sido director clínico del Baptist Memory Disorder Center, en el Hospital Baptist, en Miami. Estos cambios comienzan alrededor de los 35 años. A partir de esa edad –algunos lo inician antes y otros después–, no funcionamos tan eficientemente. “Así, el mismo rompecabezas que a los 20 años hacíamos en 15 segundos, a los 70 años lo terminamos en 22 segundos”, agrega el profesional.

Sin embargo, en determinadas personas los fallos en sus habilidades cognitivas y, por lo tanto, en la pérdida de su memoria, son desproporcionadas respecto de su edad. A ese estado, denominado Deterioro Cognitivo Leve, se lo conoce por la sigla MCI, por su nombre en inglés (Mild Cognitive Impairment). “La gran diferencia entre los lapsos de olvido debidos a la vejez y el MCI, es el aumento progresivo de la frecuencia con que ocurren esos olvidos. Mientras en el primer caso los olvidos ocurren de vez en cuando, en una persona con Deterioro Cognitivo Leve estos olvidos son cada vez más frecuentes.

Un ejemplo claro, es que la primer semana olvidó dónde puso sus llaves tres veces; la segunda semana, fueron cinco veces y la tercera, siete veces”, clarifica el doctor Rafael Roman. Además, hay ciertos síntomas que permiten identificar un posible caso de MCI. “Los pacientes con esta enfermedad, por lo general tienen problemas con la memoria reciente en comparación con eventos remotos que sí pueden recordar; poseen tendencia a la distracción; se pierden en lugares relativamente familiares donde eso antes no ocurría; no recuerdan palabras y se confunden y hasta pierden habilidad con actividades que supieron hacer durante mucho tiempo”, indica el doctor Rodrigo Kuljis, médico especialista en la enfermedad de Alzheimer y otros desórdenes neurodegenerativos de la Universidad de Miami y el Hospital de Veteranos.

Pero eso sólo lo puede determinar un especialista mediante preguntas sobre sus problemas para recordar ciertas cosas, los resultados de un test que mide el estado de su memoria de acuerdo con su edad y educación, el estudio de sus actividades diarias y funciones cognitivas y la exclusión de un caso de Alzheimer. Precisamente, la importancia de descubrir de qué se trata, radica en el estrecho vínculo que se cree que existe entre el Deterioro Cognitivo Leve y un desarrollo posterior de la temida enfermedad de Alzheimer. Los científicos estiman que el MCI sería como un estado transicional hacia la aparición de este desorden degenerativo. La enfermedad de Alzheimer es la causa más común de demencia en los ancianos, afectando a más de cuatro millones de personas en los Estados Unidos. Comúnmente, aparece después de los 65 años.

Sobre este autor

admin

Dejar un comentario